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Finalmente, y azuzado por un amigo, me animo a escribir un poco mas sobre el tema de las Constelaciones Sociales y España, más con el animo de que nos hagamos preguntas que la de dar soluciones. Es decir, con la intención de que, haciéndonos preguntas, salgamos de patrones sociales inconscientes que nos pueden estar esclavizando como país, como un sistema nacional.

Ya he escrito sobre esto en diversas ocasiones y no he encontrado eco dentro de nuestras fronteras y si allende los mares. Lo que me causa una sensación contradictoria. Por una parte creo que aún aquí tenemos miedo a opinar de forma diferente. Por otra parte tengo esperanza en que podamos comenzar a ver el agua desde fuera de la pecera.

El mundo cambia y hay fuerzas que se empeñan en permanecer en el mismo lugar de hace un siglo. Para observar estos cambios y aportar visiones diferentes nacen las Constelaciones Sociales.

«¿Por qué facilitar constelaciones sobre temas sociales? Porque estos problemas están ahí». Jan Jacob Stam

¿De dónde viene esto? Hellinger afirma que existen tres niveles de conciencia. Las tres son mecanismos de supervivencia.  La conciencia individual, la social y familiar y la universal. La conciencia individual es la que nos vincula al grupo, Tenemos «buena conciencia» para sentirnos bien y al contrario cuando la tenemos «mala». Si violamos las reglas de nuestra conciencia, tenemos una mala conciencia. Nos sentimos culpables . Tememos haber puesto en peligro o perdido el derecho a pertenecer a nuestra familia. La conciencia individual nos une a las personas y los grupos que se encargan de velar por nuestro bienestar y nuestra vida.

Detrás de nuestra conciencia individual está otra más poderosa que también tiene sus propias leyes y reglas. Esta es la inconsciente conciencia grupal o colectiva. Se trata de la conciencia que vela por el todo, por el sistema. Está al servicio del sistema al completo, entero, no de los individuos. Y , sobe todo, se mantiene gracias a patrones que necesitan ser repetidos.

«Si nos entregamos al alma, sí confiamos en lo más profundo de nuestra alma, ella nos ayudará a crecer«. Bert Hellinger.

Para Hellinger existe una tercera conciencia que, superior a las demás, nos mueve más allá de lo individual y social. Se trata de la Conciencia del Alma, del espíritu, considerado esto com o la parte trascendente de l ser humano. Jan Jacob Stam la llama la «Fuerza Evolucionaria», la que leva a todas las sociedades en un sola direccion, diciendo que los patrones no sirven que hay que crecer de una forma diferente. (Puedes leer este post para ampliar esto). 

Así que tenemos tres niveles de conciencia y, como se ha atribuido a Einstein, el problema que se ha originado en un nivel no se puede solucionar en el mismo nivel que se creó. De esta forma, los problemas individuales se solucionan ante la conciencia del Grupo y las del Grupo ante la Evolucionaria.

Creo que entre la individual y la del grupo, los problemas que se presentan y sus posibles soluciones están claras cuando hacemos Constelaciones Familiares. Eso estas, en ocasiones, necesitamos abrir el campo y llamar a algo superior a la Conciencia Familiar que de una visión nueva. Cuando presentamos los conflictos de exclusión  o de orden o compensación ante el Amor que unió a una pareja o a una familia, estamos dando la posibilidad de un arreglo en un campo superior.  En las Constelaciones Sociales puede ocurrir lo mismo.

Hace poco he podido facilitar constelaciones sobre el planeta, la crisis climática, la pandemia,…  donde aparecieron nuevas posibilidades, nuevos «porqués» y diferentes «paraqués». Siempre sorprendentes, abriendo nuestra mente a mirar desde otra perspectiva. También he visto a Jan Jabob Stam facilitar una Constelación Social sobre la emigración (exclusión y pertenencia)  y en Madrid (2017) sobre la crisis Cataluña-España.

Es decir las constelaciones Sociales buscan el abrir la mente para que pueda entrar algo nuevo, algo diferente que nos permita avanzar como individuos y sociedad, dentro de nuestra conciencia individual y la de los sistemas sociales.

Ya me he preguntado varias veces sobre la identidad española y he nombrado a Américo Castro. En esta vez quiero profundizar en él y sus teorías de después de la Guerra Civil Española.

Según Fernando Rodríguez Mansilla, resumiendo la tesis de Americo Castro: «España no fue eterna, ni siempre la misma. La singularidad de España, que la hizo perder el tren de la modernidad (entendida como el dominio de la ciencia, la tecnología y el comercio) y con ello la hegemonía de antaño, fue motivada por la victoria de una casta (la de los cristianos) sobre las otras dos (judíos y musulmanes) que, hasta finales del XV, habían convivido de forma más o menos pacífica (siempre según Castro, quien idealiza un tanto el periodo medieval)». Para Castro, este es el origen de la «contienda española».

Filólogo y pensador, Américo Castro (1885-1962), fue discípulo y luego colaborador de Ramón Menéndez Pidal y catedrático de Historia de la Lengua Castellana en la Universidad de Madrid. Cercano a las ideas de Ortega y Gasset, también colaboró con Francisco Giner de los Rios, frecuentó a Juan Ramón Jiménez y al pintor Sorolla. Fue embajador de la República española en Berlín en 1931. Al estallar la guerra civil marchó a la Argentina y de allí a los Estados Unidos, donde fue profesor en Princeton, entre otras universidades.

«El cristiano viejo, prefirió morirse de hambre más bien que trabajar como un no hidalgo (todos conocen al Hidalgo del Lazarillo). Lo cual tiene que ver con la opinión de los demás.» Américo Castro.

Américo Castro

Castro afirma en sus publicaciones («De la edad conflictiva» (1961) -de donde provienen las citas de este artículo-, «Cristianos, moros y judíos «(1948), reeditada primero en 1954 y luego en 1962 bajo el título de «La realidad histórica de España», «Origen, ser y existir de los españoles (1958) y Cervantes y los casticismos españoles (1966)  que esa España funcionaba mediante una sistema de castas. Esta estructura social, no siempre vivida de una forma pacífica, se rompió con la expulsión de los sefardíes y moriscos: «Estas tres castas se encajaban unas en otras como las piezas de un mosaico que, con algún que otro desperfecto, venían siendo los españoles desde los siglos IX y X».  Y ¿cómo funcionaba ese mosaico? «hasta finales del siglo XIV, durante unos cuatrocientos años, en los reinos cristianos habían convivido bastante en paz cristianos, mudejares y judios, es virtud de un sistema de tolerancia, en su raíz fundado en preceptos islámicos. Gracias a ellos, cada uno de esos grupos desempeñó su peculiar cometido: el cristiano dominaba y compartía, el mudejar edificaba castillos y viviendas, el judio administraba las finanzas y hacía todo lo demás».

Como explica el filólogo, esta España de castas entró en conflicto venciendo la cristiana. Esta fue excluyendo a los «otros españoles», finalizando en la expulsión de sus «hermanos».

Aquello destruyó la convivencia española llegando a instaurarse el concepto de «limpieza de sangre» con su certificado expedido para los «cristianos viejos» enfrentando a los «nuevos, los conversos y sus descendientes. Grandes autores del Siglo de Oro fueron descendientes de judíos: Cervantes, Fernando de Rojas, fray Luis de León, fray Bartolomé de las Casas, Santa Teresa de Jesús, entro otros. Otro ejemplo trágico: Cuando llega Carlos V a España necesita nuevos miembros para el Consejo Real y descubre que los que pueden acceder son únicamente cristianos viejos…iletrados.

Estas y otras consecuencias nos lega esta «edad conflictiva». Desde la mirada sistémica, se trata, como subrayaba Castro poco antes de morir, de afrontar “la cuestión en verdad máxima”, es decir, “cómo y por qué se hizo tan dura y tan áspera la convivencia entre los españoles, cuál es el motivo de haberse hecho endémica entre nosotros la necesidad de arrojar del país, o de exterminar, a quienes disentían de lo creído y querido por los más poderosos”.

Hay que recordar que Américo Castro, republicano convencido, rechazó actuar  a favor de uno de los bandos de la Guerra Civil. Como se ha escrito:  «Castro pertenecía, como el casi coetáneo Salvador de Madariaga y su colega de la Central, Claudio Sánchez Albornoz, a la que se ha llamado “Tercera España”. Muchos comentarios coinciden en señalar las experiencias de la guerra y del exilio, y el consiguiente ingreso de Castro en el mundo universitario norteamericano, como motivo de un cambio radical, como cesura decisiva de la trayectoria intelectual de Castro. Trocó una postura optimista europeizante, que veía el futuro de España en el desarrollo cultural y político según un modelo occidental, por una visión pesimista de un Sonderweg (“camino particular”) que hacía imposible la convivencia de los españoles y conducía hacia la autodestrucción física en una guerra fratricida».

Parece que la propuesta de una forma diferente de convivencia, esa Tercera España, no es muy conocida hoy en día. «El problema de los problemas en aquel tiempo (siglos XVI y XVII) era justamente el de quienes tenían derecho a existir de veras como españoles, lo cual es distinto de si España era una o había dos», escribe en 1961. Lo cual hace subrayar que la pertenencia a España es el tema principal. Y en las Constelaciones Sociales sobre la emigración se puede ver claramente. Quizá necesitemos unas Constelaciones Sociales sobre España y ver el derecho a la pertenencia y la exclusion desde un lugar más elevado.

«Las grandes catástrofes, las grandes guerras, han provocado en el mundo una evolución de la conciencia. No interesa, si esto nos gusta o no, si lo consideramos bueno o no». Bert Hellinger

Pero volviendo al origen la sociedad española, según Castro, hay una cosa que además me llama mucho la atención. Según él, la limpieza de sangre fue una invención judía que tomaron los cristianos como suya. Esta forma de exclusión tomada de la Biblia, se vuelve contra los propios judíos al ser expulsados de su país. ¿Se trata de un ejercicio de compensación?

Para algunos autores, el pensamiento de Castro en su tesis: «resulta ser muy ambiguo. Por una parte Castro subraya el papel central de la religión en las luchas internas de la nación: “[…] el hombre hispano es capaz de matar y matarse en defensa de ‘su’ religión, de aquel mundo suyo, en el cual reinan su voluntad, su sueño y su capricho […] la Guerra Civil (1936-1939) ha sido la lucha entre la vieja religiosidad hispánica, petrificada por los siglos, y un ensayo de nueva religiosidad, de creación de otra órbita transcendente, vaga y nubosa, en la cual se combinara el ‘me da la gana’ español, con un proyecto utópico de felicidad universal” (Castro 1996: 102). Por otra parte los legados del pasado tricultural dan un valor universal a la civilización española».(En Dossier: La obra de Américo Castro y la España de las tres culturas, sesenta años después.Coordinado por Martin Baumeister y Bernardo Teuber).

Para mi, es relevante el concepto de una posible convivencia entre culturas (ya manido) y, sobre todo, la posibilidad del mestizaje. Hace unos días se publicó un estudio donde se afirma que :»Los últimos descubrimientos genéticos reabren el debate sobre la posibilidad de que los neandertales no se extinguiesen, sino que fueron integrados por los ‘sapiens. (…)»Impulsados por nuevos análisis de ADN fósil, algunos expertos apuntan que los neandertales siguen aquí porque somos nosotros, ya que se produjo una integración entre las dos especies.»

Qué hermoso pensar que nos integramos siendo diferentes. Que no existió la supremacía de unos contra otros en el origen de los tiempos.

Hoy, en determinados círculos, se reivindica el legado intelectual de Castro para una revisión de la memoria histórica en España ante los planteamientos nacionalistas  en España. También nos recuerdan sus escritos diferentes formas de convivencia, cuando es relevante la llegada de nuevos emigrantes provenientes del Magreb, muchos de ellos musulmanes. Y ¿cómo mirar estos  nuevos retos y conflictos? ¿Sirven las Constelaciones Sociales para ello?

 

España hoy tiene conflictos sin resolver, el más cercano el de la Guerra Civil. Otros: los ya citados nacionalismos o el conflicto entre lo secular y lo católico, el de la emigración hacia dentro y fuera. Todo ello, bajo el marco de la polarización de estos tiempos, lo que llena la disputa de emociónes y no permite la reflexión.

Bert Hellinger,  ha realizado constelaciones familiares por muchos países en conflicto de guerracivilismo. En una ocasión, en Israel, afirma: «Una de las experiencias grandiosas que hice en esas constelaciones fue que los muertos, las víctimas muertas y sus perpetradores muertos, pueden y quieren encontrase, salvo que sus descendientes tomen en sus manos la causa de los muertos y quieran volver a repetir todo el drama. De este modo obstaculizan la reconciliación». Esto lo conocemos en España, existe un sentimiento heredado a través de las conciencias que impide, por ahora, el enfrentamiento por el «ojo por ojo y diente por diente». Así es como funcionan las conciencias en nuestro inconsciente.

 

Sin embargo, como he presentado, la exclusión parece ser, aún hoy, el patrón que se repite en la Conciencia Grupal del sistema España. ¿Podríamos subir de nivel de Conciencia para encontrar nuevas preguntas que nos guiaran hacia soluciones?

Ahí van algunas preguntas nacidas de una diferente forma de vernos, una forma más incluyente. Preguntas y reflexiones formuladas desde la total modestia y esperando que mueva algo la conciencia individual:

Admitiendo que la democracia sea el menos malo de los sistemas políticos que conocemos en nuestras limitaciones actuales, ¿dónde se sitúa la exclusión? Si hemos establecido un contrato social donde la democracia es la forma que tenemos de regirnos, ¿por qué no se pueden votar a dos partidos al mismo tiempo? ¿Por qué siempre se mantiene la exclusión? ¿Qué ganamos como grupo cuando yo no puedo votar «mestizo»? ¿Aún hay alguien que se pueda sentir «puro»?

Además, ¿por qué no puedo presentarme a los demás como medio de una ideología y medio de otra?¿O decirte que tengo 40% de una ideología, 30% de otra y otro 30% de aquella?¿No es posible que pueda tomar de cada una de las partes que se presentan a unas elecciones? Y, ¿tengo representantes que incluyan un posible mestizaje? Los gobiernos de coalición que pueden representar quizá estas ideas ¿nos gustan? ¿Creemos que la discusión y debate dentro de estos gobiernos puede ser positiva?

¿Por qué creemos que el concepto de oposición», «partido en la oposición», «oposición parlamentaria»,o «líder de la oposicion», es constructivo? ¿No se trata de «lucha», de, una vez más, «exclusión»?

«El crecimiento requieres alimento y requiere resistencia. Todo crecimiento supera la resistencia». Bert Hellinger

Yo no quiero sentirme excluido por un patrón que se repite secularmente en España. En muchas ocasiones me encuentro con personas sensibles que no se sienten identificadas con esta forma de vivir la política. Y no me estoy refiriendo a buscar «soluciones políticas infantiles» que circulan como la pólvora por la redes sociales que, pudiendo ser populares, caen de nuevo en el maniqueísmo, en las polaridades, en la exclusión. Estas personas a las que me refiero se dan cuenta de que existe esa Conciencia Superior que permite a los humanos sentirnos trascendentes y elevar nuestras conciencias.

Creo que la exclusión es el mayor de los «pecados» que aún hoy podemos cometer. Me viene ahora a la memoria la parábola del hijo pródigo que me costaba entender de pequeño y de joven… ¡tan arraigada estaba en mí la idea de que había que excluir para tener un espacio y un lugar!

Ahora, si lo deseas, siente por un momento en tu cuerpo el termino exclusión y fíjate que sucede dentro de ti.

Luego piensa en la fidelidad y piensa a qué o a quién estás siendo fiel cuando excluyes algo, una idea, o a alguien, personas.

Quizá te des cuenta de alguna cosa. Así te lo deseo.

Madrid, 1 de mayo de 2021

Este artículo está dedicado a mi querido y añorado gran maestro, Antonio Regalado (1932-2012), heredero de la tradición hispanista de Américo Castro, y que me enseñó otras formas de pensar.