Blog, Coaching y Formación Luis Dorrego - 10/04/2012

Psicoescena® (2) (Teatro terapéutico y Constelaciones sistémicas)

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Como ya escribimos anteriormente, es un encuentro de sanación  con el ánimo de fundir teatro y constelaciones sistémicas en un taller terapéutico potente.

En este post continuamos con el repaso sobre las similitudes y diferencias entre el Teatro y las Constelaciones (ver Psicoescena® (1))  y nos queremos  detener en los comienzos del teatro occidental al recordar a Aristóteles y su Poética en su tratado incompleto sobre la Tragedia.

Constelaciones sistémicas.

En general, la Tragedia habla de las relaciones del ser humano con lo desconocido, los dioses, su destino y su sufrimiento.

De Hegel a Unamuno pasando por Nietzsche se ha escrito mucho sobre la tragedia y el sentimiento trágico  y  de su origen como rito pagano de culto al dios Dionisos. Al parecer tragedia viene de “tragoedia”, o canción del macho cabrío, es decir, que podrían ser cantos, danzas, lamentos o elegías fúnebres, que se ofrecían al dios en forma de fábula, o narración,  donde se hacía mención a un héroe o a dioses.

Llamativamente al contrario que los demás ritos a los demás dioses, cuyas liturgias eran idénticas en su forma, repetitivas, y no fabuladas.

En su origen, los participantes encargados de las ceremonias,  como si de un coro se tratase, tenían la costumbre de venir disfrazados o enmascarados y desembocaban en una especie de orgía (o estado alterado de la mente) debido al abundante vino con que se regaba el ritual.

Posteriormente los oficiantes se fueron individualizando, y separando del coro que formaban, dando paso a los personajes teatrales que hoy conocemos.

En las constelaciones de Hellinger se advierte un proceso ritual quizá parecido al que exponemos en estas líneas.

Para el terapeuta alemán existen unas reglas, unas leyes que forman parte de nuestra conciencia colectiva, de nuestro sistema familiar,  y que, al romperlas, producen los más insensatos desordenes y conflictos que el ser humano puede imaginar.

Al igual que una función de teatro, el procedimiento de una constelación tiene su estructura, ordenamiento y palabras o frases sanadoras que son repetidas por los “representantes” (las personas que “interpretan” a los familiares de la persona que desea la cura, el “cliente”) bajo la indicación del facilitador (u “oficiante”).

El cliente se limita a permanecer como un espectador pasivo durante la mayor parte del tiempo, llegando en ocasiones a sustituir a la persona que le estaba representado hacia el final de la sesión. Asimismo la propia constelación tiene un orden espacial preciso que el facilitador busca reconstruir contribuyendo al bienestar de esa familia.

Por otra parte recordemos que las historias de Edipo o de Antígona no eran unas desconocidas para los espectadores de los concursos teatrales de hace 2.500 años, todos eran sabedores de las peripecias de los personajes.

Lo que significa que no era por la novedad de la historia por lo que asistían al teatro, sino por otro motivo que posiblemente nos entronca con su origen ritual.

Según Aristóteles la tragedia es: “imitación de una acción esforzada y completa de cierta amplitud […] actuando los personajes y no mediante el relato, y que mediante compasión y temor, lleva a cabo la purgación de tales afecciones.” Y ¿cómo se lleva a cabo esa “purgación” o catarsis?  Es decir, en qué puntos se une con las constelaciónes de Hellinger.

Pasemos a relacionar algunos:

  1. La mímesis: En su origen se refiere al cambio de personalidad que podía contemplarse en los participantes que encarnaban a los personajes en los rituales. En constelaciones, un representante al “encarnar” a un familiar del cliente “vive” las mismas sensaciones y emociones que el “representado”. A este fenómeno se le llama “campo morfogenético”.
  2. La anagnórisis: El cambio desde la ignorancia al conocimiento, según Aristóteles, el “re-conocimiento que comporta compasión y temor”. Lo que Hellinger llama: “imágenes que sanan”: El cliente que asiste a un taller de constelaciones familiares llega a conocer y , sobre todo, a ver  imágenes que estaban situadas en lo más profundo de su sistema (y de su inconsciente) para sanar, para conocer una verdad.
  3. Hamartía: Error o falta, decisión equivocada por error de juicio o por ignorancia. Que no culpa, en el sentido cristiano de la palabra. Constelaciones familiares identifica una conciencia colectiva en base a tres leyes (orden,permanencia y equilibrio) y es el orgullo, el miedo o el propio amor lo que produce esa fractura, aunque la propia ignorancia pueda ser la causa.
  4. Pathos: Acción destructora que desencadena dolor y pasa del que la produce al que la sufre.
  5. Hybris: Falta de control, orgullo mal entendido, impetuosidad y falta de comprensión y de entendimiento. Las sociedades modernas colocan al individuo en un pedestal por encima de los intereses de la conciencia colectiva familiar lo que produce una total inconsciencia en los actos de estos llegando a, de nuevo, quebrar los “órdenes del amor de Hellinger” o leyes sistémicas.
  6. Katharsis: Purgación y purificación (etimologicamente, purificación mediante el fuego). En la tragedia sería algo así como la purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones que provoca la contemplación de la obra teatral y en psicoterapia tradicional el método por el cual el paciente exterioriza contenidos mentales vinculados a situaciones traumáticas relegadas al inconsciente. Y en constelaciones ocurre “la catarsis” cuando “se desvelan secretos familiares” o aparece “una verdad” que el cliente desconocía de su sistema familiar.

Durante la escena y en constelaciones el espectador,  que asiste contemplando las acciones de los actores y representantes, siente compasión y temor y el placer purificador que ello conlleva.

Aunque en la terapia haya ocasiones que no se consiga un desenlace “placentero”, la sensación de que se ha vertido un poco de verdad, de que se ha movido algo, produce una sensación positiva a los asistentes.

Las tribus primitivas del  pasado y de hoy nos permiten observar estas leyes sociales colectivas en funcionamiento, sin embargo, lo dificil es ver estas mismas leyes en nuestras familias modernas del siglo XXI. Quizá por ello el teatro clásico, la tragedia se siga aún representando en nuestros escenarios hoy en día.

Llegando al final, una importante similitud entre ambos ámbitos, al menos para nosotros, radica en que en el espacio de la constelación (llamado “campo cuántico”, entre otras denominaciones) y el escenario teatral cumplen con el mismo cometido de espejo durante las acciones de los “personajes o representantes”.

Los asistentes se ven reflejados en las acciones, en las sensaciones y emociones de los “intérpretes”, como ya dijimos en el post anterior.

Para finalizar y como otra nota de interés, hay otros especialistas e historiadores que consideran el origen del Teatro como una evolución de las Fiestas Agrarias en donde existen:

“la rotura del tiempo y del espacio, la superación de los límites del sexo y del individuo, el sumergirse  en la colectividad de los contemporáneos y de los dioses y de los héroes del pasado, en la naturaleza divinizada incluso, el poder expresar la risa y el sufrimiento y la idea del paraíso futuro, que es el paraíso de los tiempos primeros.”

Desea que los participantes vivan, a través de  la experiencia del taller,  esa idea de paraíso primero y paraíso futuro.

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