Blog, Coaching y Formación Luis Dorrego - 10/02/2015

Huir de la tristeza y de las lágrimas

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El exceso de pena ríe. El exceso de dicha llora. William Blake

¿Alegres o tristes?

¿Es realmente un dilema cotidiano para los humanos?

¡Que necedad ilusoria querer estar siempre alegres, contentos! ¿Quién habló de que la felicidad era eso?

Huir de la tristeza y de las lágrimas

Y por qué no nos permitimos estar tristes cuando nos llega esa emoción. ¿Tanto miedo nos da llorar o quedarnos aislados durante un tiempo, quedarnos con nosotros mismos?

Puedo admitir que lo de llorar no esté bien visto, que sea una prohibición social no escrita, pero potente. Recuerdo que en una ocasión dando una formación en empresa, uno de los participantes, un hombre, se permitió llorar delante de los compañeros en un curso de negociación.

En la pausa fui a acercarme con mis brazos abiertos y me dijo: “No, Luis ¡eso no, ahora no!”. Me resultó muy curioso y, antes de sentir rechazo, me pregunté si había sido tan fuerte para el mostrar su vulnerabilidad, tanto que no se pudo permitir un encuentro más cariñoso y humano.

Y claro, efectivamente, se había bloqueado ante una reacción tan desconocida.TRISTEZA 1 copia

Nos han enseñado que las emociones se dividen en buenas y malas, en positivas o negativas y eso ya es un error.

Son todas necesarias, forman parte de nuestra evolución: el cerebro las recoge, envía una señal a nuestro cuerpo y nos permiten avanzar en nuestra vida.

Si las negamos, nos limitamos y nos amputamos. Esa parte necesaria de nosotros desaparece al querer suprimirlas.

Curiosamente, España es el país de Europa que mas antidepresivos consume y Madrid la ciudad, donde el producto más solicitado en farmacias son los anxioliticos y antidepresivos.

¿No nos permitimos estar tristes?

Creo efectivamente que no, que nos gusta sentir esa punzada en el estomago, que no nos permitimos vivir durante el tiempo necesario la pesadumbre, la melancolía o el dolor.

Quizá, sólo los artistas, con su necesaria rebeldía o inadaptación, sean capaces de vivir intensamente esos sentimientos de forma prolongada para crear arte. Un arte que nos haga emocionarnos, llorar.

Y si sólo nos permitimos llorar ante ciertas situaciones, entonces ¿para qué tenemos las lagrimas? “Para limpiar las lentillas!”, me dijo una persona, con cierta duda en su rostro.

Existen diversos tipos de llanto, desde las lagrimas que sirven de lubricantes hasta la emocionales… Pero, para qué lloramos… Quizá, junto con la risa, sea lo que nos diferencie de los animales.

Bueno, alguien me podrá decir que su perro llora, y que los elefantes también, pero nadie ha podido comprobarlo…. Lo que si sabemos es que es un acto de las personas y que si las reprimimos nos alejamos de nuestra humanidad.

Científicamente el contenido químico de las lágrimas emocionales (las que se forman cuando lloramos) es distinto a la de las lágrimas fisiológicas, las basales o continuas, cuya función es la de lubricar los ojos.

Las emocionales tienen más proteínas y hormonas relacionadas con el estrés. Parece que el cuerpo es inteligente y crea esa función para suplir otras carencias que la propia tristeza ha suprimido.

Mis lagrimas me ayudan a superar mis perdidas, mi llanto me sofoca el estrés.

Un aspecto muy importante para combatir el estrés es el llanto. Nunca debe contenerse, no llorar tímidamente, cuando haya oportunidad hay que hacerlo a todo pulmón, ya que si no, acumularemos estrés.

Lo mismo para la risa. Muchas veces es un chiste o una ocurrencia muy motivante y la risa es muy apagada, como que se tiene miedo de reír. Tanto el llanto como la risa deben ser abiertos, inmensos, liberadores. Hasta cierto punto escandalosos si lo comparamos con nuestra sociedad.

En algunos países de Asia se acostumbra a tirar objetos, a romper cosas, vociferando, lamentándose, riendo, llorando.

En Japón existe un instituto dedicado a romper televisores, equipos de sonido, platos, tazas, cobrando 200 dólares por sesión. También disponen de muñecos con la foto de su jefe o de un penoso amor a los cuales les pegan a puñetazo limpio.

Esto no es nuevo en la cultura oriental, ya en los templos taoístas, tibetanos, tántricos, se aplican diversos métodos de liberación de tensiones o energías malsanas, aplicándose respiraciones especiales, llanto, risa, artes marciales, rompimiento de ladrillos, flagelaciones, etc.

Yo mismo, cuando pasa una semana o diez días sin que me afloren las lágrimas, aunque no haya habido una causa inmediata o concreta, comienzo a sentirme alterado, y cuando me paro y me observo, me doy cuenta de que mi hábito de estar con mis pensamientos e identificarme con ellos, me ha conducido a estar apartado de mi mismo y de mis emociones.

Lo que parece seguro es que llorar tiene una función social, como la risa.

Las lágrimas sirven para demostrar a quienes nos rodean de que nuestra pena es real y verdadera. Pero otras veces, las lágrimas afloran por motivos que nada tienen que ver con lo social o con solicitar ayuda, porque las emociones que lleva aparejadas son complejas y contradictorias. Quién no ha llorado por una alegría desmesurada.

La tristeza también nos pide quedarnos a solas con nosotros mismos, retirarnos y hasta aislarnos. Y ¡que placer estar conmigo mismo durante un tiempo! La alegría pide celebración y eso suele ocurrir en compañía, quizá la tristeza sea también necesaria para esos momentos de introspección verdadero, de sentirnos solos y vulnerables. Momento espectacular para tomar fuerza y salir afuera con más ánimo.

La tristeza es una emoción hacia nuestro interior, que se dirige a nuestro centro emocional,  y  cuando la aceptamos nos aceptamos a nosotros mismos.

Mi tristeza (o Pequeña canción de amor a mi tristeza), de Lluís Llach

TRISTEZA 2 copiaDesdibujada
vestida con harapos viejos
me pides caridad
pero amor, si para mi eres toda mi riqueza.

Sola caminas
y nos dices “yo estoy aquí
para quien quiera vivir conmigo
que no he de cansarme nunca de quererle”.

Y como querría morir contigo cualquier atardecer
si tú eres mi riqueza, mi cadena, mi princesa
mi libertad, mi libertad,
sólo por ti el hombre está llorando.

Desconocida.
El niño te ve pasar
abre los ojos y en vano mira
no te conoce, no te toma y besa tu imagen.

Y en medio de arrugas
el viejo dice tu nombre
como si fuera el único tesoro
que no tiene ahora que la vida se apaga.

Pobre ignorada
te han hecho bruja para los locos
encadenan dices tu corazón
y aún me dices
“estoy aquí para quereros”.

 

 

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2 respuestas a “Huir de la tristeza y de las lágrimas”

  1. ENTREVISTA / ROGER-POL DROIT
    “Hay un imperativo de ser feliz, en todas partes, todo el rato”
    http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/13/actualidad/1423830518_127946.html

  2. “El potencial de la tristeza es necesario para los sentimientos positivos. En el amor, la posible pérdida lo convierte en algo dulce”
    Entrevista a Andrew Solomon
    http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/04/babelia/1423055231_682949.html

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