Blog, Desarrollo Personal Luis Dorrego - 08/09/2018

Escuchar con el corazón

0

Aprender a escuchar con el corazón es una tarea para toda la vida.

Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en absoluto. Khalil Gibrán

En algunas ocasiones he escrito sobre el poder de la escucha… Pero hace unos días tuve mi primera clase de canto después de mucho tiempo y me inspiró sobremanera. Estoy recuperando mis antiguas ilusiones en esta etapa feliz de mi vida y llevándolas a cabo: cantar es una de ellas. Allí me encontré con una joven profesora, exigente y capaz, que me dejó muy sorprendido: En sus apreciaciones y correcciones había un discurso que me llegaba más allá de la técnica vocal:

“El sonido hay que materializarlo desde la relajación”, me dijo… Y cuando me relajaba el sonido era flojo, porque, prosiguió, hay que “sostener el aire para emitir un sonido y eso es un esfuerzo continuo”. Luego me dio una pequeña bola de algodón para que la soplara. Me la puse en la palma de la mano y, acercándola a mi boca, soplé con la intención de que que estuviera en movimiento continuo pero sin caer de mi mano. Y yo casi me caigo de bruces al darme cuenta de la hermosa metáfora vital que estaba viviendo.

¿No es esto parte de la vida?

Mantenerla en movimiento es algo que no podemos dejar de hacer, pero hay varias clases de movimiento. El primero es el que viene de la inercia y el otro es el consciente, el que conlleva un crecimiento y una apreciación de la transcendencia de la que formamos parte como individuos, especie y naturaleza. Soplar para que nuestra vida se mantenga en un constante movimiento requiere esfuerzo y una práctica que da la meditación, la consciencia, el contacto con el espíritu. el resto es la inercia, es caer muchas veces y no saber ni por qué ni para qué.

No esperes a que te toque el turno de hablar, escucha de veras y serás diferente. Charles Chaplin

El movimiento de la vida viene , en una buena parte, de la escucha. Mi profesora me dice: “Cuanto menos te escuches el sonido llegará más al público”. En un primer momento me quede asombrado. ¿Cómo iba a dejar de escucharme, si el lo que había hecho toda mi vida? Además me encanta escuchar mi voz cantando, ¡como lo iba a dejar!
Poco a poco fue entrando la idea en mi entendimiento. También existen varias formas de escucha. La que viene del ego, del mirarse (mejor dicho, escucharse) el ombligo. Esta nos aisla, produce desconexión. Generalmente es la escucha del que busca razones, justificaciones o excusas. O, sencillamente, del que busca ganar buscando en su mente la respuesta sin esperar a que su interlocutor termine de hablar. No nos acerca a los demás y nos mantiene en la burbuja del miedo.¿

La otra escucha no es tan física es más intuitiva.

¿Realmente necesitamos escucharnos tanto? ¿Tanto miedo habitamos? Escuchar con el corazón está más cerca del sentir, de la intuición. No me refiero únicamente a la Comunicación No Verbal, sino a lo que no procesamos de forma racional y que sabemos aunque no sepamos que lo sabemos. Al transitar por este estado de presencia el miedo desaparece y encontramos la conexión. Con nosotros y con los demás.

La frase de mi profesora me llevó también a otro lugar mucho más interesante aún: la necesidad de soltar, de dejar ir. Si yo suelto esta necesidad de controlar (el sonido, el canto o cualquier otra cosa) “el sonido llegará al público”. Es decir, no puedo llegar a los demás si me estoy escuchando, si no suelto estas “necesidades” provenientes del miedo.

Para dejar ir, no se puede escuchar, porque lo que escuchamos son los pensamientos. Si escucháramos las sensaciones del “soltar” lo haríamos más a menudo porque son liberadoras. Y , al igual, el soltar tiene que ser una acción, un acto liberador, no una “escucha” narcisista y masturbatoria.

Así que “cuanto menos me escucho el sonido llega más lejos”, al igual que mi vida.

No hay que olvidar que antes de hablar es necesario escuchar; sólo así hablaremos a partir de la plenitud del corazón y entonces Dios nos escucharáMadre Teresa de Calcuta 

Esto es lo que también trabajamos en los cursos de comunicación y de hablar en público en Expresión. Si tienes interés en ellos aquí puedes verlos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir