Blog, Coaching y Formación, Constelaciones Familiares, Consultoría Empresarial, Desarrollo Personal, Liderazgo, Pensamiento Sistémico Luis Dorrego - 05/10/2019

¿Qué caracteriza a un facilitador sistémico?

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¿Qué caracteriza a un facilitador sistémico?

Durante los diez  últimos años en los que me he formado en Constelaciones sistémicas Familiares y Organizacionales he podido adquirir unos conocimientos y una práctica para poder conducir sesiones individuales y grupales con éxito.

Lo que me han dado los conocimientos es comprender la visión sistémica  desde la parte intelectual. Sin embargo, no hay nada como la práctica para poderlo integrar orgánicamente. Y ¿qué enseña la práctica?

El resumen de lo que se enseña de una forma teórica me da un listado como este:

  • Madurez y experiencia de vida.  Entre ello, el ser padres es un factor importante.
  • Amorosidad. Trabajar desde el amor al cliente y al sistema.
  • Compasión. El ponerse en el lugar de todos los miembros del sistema, sin excepción.
  • Presencia. Estar en el momento, en el presente, sin ideas preconcebidas.
  • Humildad. Olvidar lo que crees que tiene que ser «bueno» para el cliente.
  • Valor. Coraje para aceptar los «destinos difíciles» de los clientes y de sus familias, como las enfermedades y la muerte.
  • Sinceridad. Ver y aceptar tus propias limitaciones.
  • Capacidad de liderazgo. Liderar es acompañar al cliente, a los «representantes» y al grupo.
  • Tener capacidad para soportar el enfrentamiento. Para los «clientes difíciles».
  • Intuición. Valor para dejarse llevar no solo por la mente y el conocimiento teórico.
  • Respeto absoluto hacia la persona, su historia y hacia su sistema. Nadie es superior a nadie, ni el facilitador.

Con las formaciones se quiere crear a un facilitador que cumpla con estos requisitos. Aunque en ocasiones no da tiempo para practicarlo y/o corregirlo… y se tiene que ir aprendiendo en las practicas reales. Entonces ¿qué caracteriza a un facilitador sistémico?

Cuando el facilitador sale  «a escena», delante de un grupo o un cliente,  se encuentra con la realidad de personas heridas o de empresas que necesitan una salida a un proyecto o para una crisis; se encuentra como un actor el día del estreno, pero sin haber ensayado la obra. La vida es así de imprevisible y arriesgada.

¿Y a qué puede recurrir? Por supuesto  a la formacion y a sus enseñanzas. Aunque en ocasiones exista mucha informacion en la mente, un cuerpo que no ha practicado lo suficiente la seguridad de encontrarse en situaciones similares y un deseo de querer «hacerlo todo bien», que viene de la educación recibida, choca con ciertas realidades.

Aunque sepa que «hacerlo bien» es servir al cliente y a su sistema, el conflicto entre lo «bueno» y lo «malo» aparece. Son muchos años de educación, muchos siglos de inconsciente colectivo… Mucha Moral y poca Ética.

Se suele hablar de la Ética del Facilitador y se considera una buen guía. De hecho las formaciones insisten en ello.  Y, ¿cómo saber que esa persona es ética? ¿Qué grado de madurez se necesita para no proyectar el mundo propio en las personas a las que acompaña en las constelaciones? Estamos demasiado educados en los conceptos morales de bueno y malo y el concepto de Ética se quedó en una clase de bachillerato de hace años.

Desafortunadamente, he escuchado en algunas ocasiones que un facilitador ha vertido su opinión, sus juicios, su moralidad sobre un cliente en una sesión de constelaciones, y, excepcionalmente,  que el grupo lo ha acompañado haciendo coro,…¡incluso acusándole moralmente! Estas raras ocasiones, no solo desvirtúan una joven profesión, sino que le imprime la apariencia de secta donde hay que creer en unos dogmas determinados.

Son los riesgos de exponerse a algo que comienza y el temor de los demás ante lo desconocido.

Pero sigo con la brújula… Ética viene de la palabra griega ethos que significa ‘conducta’, ‘modo de ser’. Moral viene de la palabra latina moralis que significa ‘costumbre’. Bajo mi punto de vista la «costumbre moral» es lo que se considera bueno y malo, y que es cambiante, como las «costumbres». Por ejemplo, la guerra es «mala» hasta que entramos en ella, al igual que hay «guerras buenas o malas» (dependiendo de si las ganamos o las perdemos); la pena de muerte cambia con los tiempos. La misma Moral cambia con las épocas y las latitudes. Al contrario, la Ética es una especia de brújula que nos indica el camino a tomar en las encrucijadas de la vida. El origen de la Ética es Universal y es permanente en el tiempo, sin embargo, la Moral es Cultural y cambia con los tiempos.

Si algo tiene que ser el facilitador en su tarea es una brújula constante, apartado de la moral.

En las sesiones, se coloca en el ángulo sistémico, que es como una vista de pájaro desde donde se observa todo el sistema, y desde allí ve «lo que es». No lo que debería de ser o lo que, según su moral, sería bueno para los clientes.

El facilitador tiene que estar separado incluso de su propia moral.

Y esto no es tan fácil; se necesita mucha disciplina y mucha práctica. Proyectarse en el mundo de los demás es un ejercicio que hacemos de continuo y que produce todo tipo de resultados, pero ninguno distanciador. En esos casos puede fortalecer nuestra ética, pero desde la mirada del observador.

Es por ello que el Facilitador Sistémico tiene que trabajar de continuo:

– La distancia: Su capacidad observadora y la aceptación de «lo que es».

– Su mente limpia, el centramiento: Meditar, hacer limpieza diaria de pensamientos, juicios y creencias que le separen de su trabajo.

– El «no juicio»: No es nada fácil cuando es algo que forma parte de nosotros como método de supervivencia.

– La serenidad: Construir un lugar donde las  emociones no primen sobre la mente lucida y la intuición. Sino que sirvan de guía para esta última a través del cuerpo.

Y en una formación ¿cómo se suele asegurar que esa persona concluye su proceso con todos estos recursos integrados?

Primero: Trabajando en el Pensamiento Sistémico.La forma de pensar sistémica pone orden, equilibra e integra a los elementos del sistema. Cuando nos elevamos para ver la totalidad del sistema estamos ejerciendo un Pensamiento Sistémico.

Segundo: Desarrollo personal. Limpieza de heridas personales. Trabajar on las diferentes partes de nosotros mismo y con el niño interior. Conocer el Árbol Genealógico y vinculándose con la familia.

Tercero : Enseñando a trabajar desde el Amor. Hellinger lo explicó de una forma genial. Nos unimos a la familia y a los demás por Amor. Y el Amor es el que debe guiar al Facilitador Sistémico.

Por fortuna, he tenido unos maestros excepcionales que me han enseñado todo esto.


¿Qué caracteriza a un facilitador sistémico?

Como verás no es nada fácil ser un profesional de esta índole y , al mismo tiempo es apasionante. Desde aquí te invito a que tengas la oportunidad de investigar más sobre ello.

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Asimismo si deseas saber más sobre la mirada sistémica aquí tienes unas palabras de Jan Jacob Spam, un maestro.

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