Blog, Coaching y Formación Luis Dorrego - 01/09/2013

La Magia de Elegirte (antes Seducción 2.0)

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La Magia de Elegirte (antes Seducción 2.0)

Cuando era joven, muchos de los iconos que colgaban de nuestras habitaciones de adolescentes en forma de pósteres querían  sustituir, por un lado, a los de la infancia, y por otro a los de la sociedad patriarcal y autoritaria que aún vivíamos.

Entre ellos se encontraban los mitos de algunos de los personajes representados por Humprey Bogart, fiel ideal del hombre duro y tierno a la vez, modelo que muchos de nosotros deseábamos imitar en la vida que se nos iba abriendo por completo con toda su fuerza.

Luego aparecieron Jimmy Stewart, Cary Grant, y los antihéroes tipo Woody Allen. Entre unos y otros, algunos de esos jóvenes, fuimos construyendo nuestra educación sentimental.

¿Sucedía lo mismo con las compañeras del género femenino? ¿Contemplaban a sus “heroínas” en los carteles de su habitación?

Creo recordar que no, que no era así. Creo recordar que, al parecer, anhelaban lo mismo que nosotros, un hombre sensible y viril, por lo que el cartel de Casablanca era un lugar común dentro de este imaginario.

Es posible que admiraran a alguna escritora o luchadora feminista y que Simone de Beauvoir fuera el modelo a imitar, pero desde luego no Lauren Bacall o a una Katherine Hepburn porque ya lo eran o estaban en ciernes de serlo.

La vida fue pasando y, después de vivir intensamente muchas de las máscaras de mi personalidad, llegó el momento de darme cuenta de la inutilidad de seguirlas interpretando (al menos en el plano consciente).

Y para desmontar los atractivos fingidos, la falsa seguridad, diseñé el Taller de Seducción, con el fin de conocernos más y llegar a ser  los faros de luz amorosa que en realidad somos, en lugar de personas acobardadas escondidas tras sus limitaciones.

La Magia de Elegirte

En uno de esos talleres, sus apasionados participantes, me pidieron que lanzara una segunda parte y de ahí nació Seducción 2.0. Hoy la he rebautizado con el título La Magia de Elegirte.

Y elegir ¿qué?

Para comenzar, a no reducirnos a ser de una sola pieza, a dejar de caminar por nuestra zona de confort como única vía en la vida, a no ser tan moral, tan dual, sino a comenzar a elegir ser más ricos, mas extensos e ir incorporando en nuestro día a día algo que es tan nuestro como nuestras energías masculina/femenina.

Esto es lo que también podemos elegir.

En nuestra tradición, especialmente en este país, se nos inculca  que el hombre debe ser activo, dominante, agresivo, actuar en la esfera pública y reprimir sus tendencias femeninas, su emocionabilidad.

Y que la mujer debe ser pasiva, sumisa, tierna, actuar en la esfera privada y reprimir sus tendencias masculinas. Pero no nos han enseñado a reconocer, a valorar, a desarrollar, ni a usar, lo que de ambas polaridades tenemos en cada uno de nosotros.

Al recibir esta educación desde la cuna, y repetida millones de veces en nuestro desarrollo, las mujeres y los hombres entramos en un proceso de identificación, y la polaridad (que ambos sexos poseemos) se convierte en dualidad que nos lleva a vivir la experiencia del encuentro con el otro como un enfrentamiento  de dominio y desigualdad.

Nos reducimos, no ampliamos, no crecemos.

Como ya está demostrado, la parte superior del cerebro humano está dividida en dos hemisferios a los que la ciencia atribuye el control de tareas distintas, especializadas y complementarias.

La predominancia de uno sobre el otro, puede ser determinante en nuestra vocación, gustos, afinidades y forma de ver y experimentar la realidad y en la forma en como entramos en y generamos los conflictos.  E

l hemisferio cerebral izquierdo, también llamado masculino, se relaciona con el razonamiento intelectual, el lenguaje, la capacidad matemática, el análisis científico, la tecnología y la lógica, mientras que el derecho o femenino, se relaciona con la intuición, la afectividad, la naturaleza, la imaginación, la sensibilidad artística y la creatividad.

Y ambas partes, masculina y femenina están presentes en hombres y mujer indistintamente. Muchos problemas o conflictos psicológicos se disuelven cuando la personalidad se equilibra, desarrollando el lado que se halle menos expresado –masculino o femenino-.

Bacall y Bogart

Bacall y Bogart

La historia reciente nos he mostrado que todos los avances de las mujeres en el terreno social, familiar y personal, han contribuido a que hayan ocupado puestos de relevancia en el mundo y señalar que pueden desempeñar cualquier tipo de labor, especialmente las anteriormente reservadas a los hombres.

Esto ha hecho que el hombre se haya sentido amenazado y, en lugar de elegir en si mismos el deseo de desarrollar su hemisferio derecho y lo que conlleva, se han visto abocados a un proceso de acomodación donde están apareciendo, sin desearlo activamente, peculiaridades femeninas.

Todo ello con el miedo de fondo, miedo a perder, a conseguir.

Podríamos afirmar que cada género ha ganado y ha perdido algo en estos cambios de más de un siglo de vigencia. Las mujeres han ganado en independencia, igualdad de derechos, ocupación de nuevos espacios, roles.

Y recientemente se han dado cuenta de las pérdidas: sobrecarga de trabajo, hombres pasivos, sacrificio de la maternidad. Lo que supone el inicio de un conflicto en las mujeres.

En el caso de los hombres, la situación es inversa: perciben el cambio como una pérdida y, tan sólo en una segunda fase, que se está atisbando, comenzarán a apreciar la ganancia.

Volviendo a la polaridad masculino-femenino, hemos de entenderla, como opinaba Jung, como una de las polaridades que conforman a cualquier ser humano, sean hombres o mujeres.

No existe un hombre que encarne ‘lo masculino’, ni una mujer que encarne ‘lo femenino’.

Sino que todos, hombres y mujeres nos situamos en algún punto de ese perpetuo movimiento que representa la polaridad masculino-femenino. En Occidente identificamos masculino con hombre y femenino con mujer.

Masculino y femenino son fuerzas o atributos que se hallan tanto en hombres como en mujeres, pero que se manifiestan diferenciadamente en hombres como en mujeres, ya que los hombres son hombres y las mujeres, mujeres.

Todo esto que esta sucediendo en nuestro mundo occidental (en Oriente esta confusión conceptual no es tan marcada ya que allí se dispone de conceptos diferenciados, y yin- yang no se relacionan directa y exclusivamente con femenino y masculino) puede parecer una paradoja si lo observamos desde el ángulo de la lógica y desde la supremacía del pensamiento.

Historias de Filadelfia

Historias de Filadelfia

Jung dijo: “Solamente la paradoja se acerca de algún modo a la compresión de la plenitud de la vida”. Y nuestra cultura prefiere la simplicidad, la elección ante un dilema, excluyendo otras opciones.

Optamos por la claridad simple, las cosas claras. Es la opción “razonable”, pero no la emocional, ya que en nuestro interior sabemos que nos aleja de nosotros mismos.

La paradoja trata de algo incomprensible, no tiene una sola respuesta para todas las ocasiones y nosotros estamos conectados a un sistema nervioso que busca una sola respuesta a la que aferrarse, porque así puede dejar de buscar.

Nuestra educación refuerza este hábito, es el resultado de cómo a nuestro sistema nervioso le gusta aprovechar una sola respuesta “correcta” y no puede soportar dos respuestas diferentes al mismo tiempo, nos gusta “aceptar y descartar”.

Es decir, en el mundo actual y en la “crisis del momento”, ¿podemos ser los hombres sensibles y viriles? ¿pueden las mujeres ser afectuosas y analíticas?

Yo creo que las mujeres están muy cerca de conseguirlo, si no lo están ya, pero, ¿ y los hombres? Y… ¿todas las mujeres?

En muchas ocasiones he hablado de la identificación que hacemos inconsciente de vulnerabilidad con debilidad, del poco o nulo reconocimiento del miedo que vivimos a diario, de la ausencia de emocionabilidad en nuestra educación y vivencias cotidianas.

Esto lo percibo en hombres pero también en muchas mujeres que, para adaptarse socialmente, eligen un comportamiento “masculino”.

En el camino de completarnos, de ser más genuinos, nuestra polaridad masculino/femenino se convierte en un eslabón precioso que puede ayudarnos intensamente  para vivir también este proceso de cambio social.

La Magia de Elegirte viene a convertirse en un taller donde, usando la intuición, la sensorialidad, nuestro cuerpo expresivo, el teatro y las constelaciones familiares entre otros recursos, podamos aceptar nuestras paradojas, nuestra polaridad y, sobre todo, a nosotros mismos con más opciones para vivir intensamente la Vida.

0 respuestas a “La Magia de Elegirte (antes Seducción 2.0)”

  1. Federico dice:

    Excelente el artículo!

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