fbpx

Hace un par de meses una funcionaria de la Diputación de Cádiz me hizo un regalo que deseo compartir en este lugar.

Estábamos realizado un curso para mejorar la comunicación pública de mujeres que se dedican a la política en esa provincia y volvió a aparecer, cómo no, el tema del miedo escénico.

Al final , va a ser que verdad que el miedo a hablar en público es el miedo más extendido después del miedo a la muerte.

Y al querer explicar que existe un abismo entre los miedos racionales y los inconscientes, esta compañera me descubrió que en el idioma gitano existen dos palabras diferentes para lo que nosotros tenemos sólo una: miedo.

 En caló, Jindama y jindoi,  permiten distinguir en la mente y el cuerpo, el temor real y el imaginario.

superando el miedo a hablar en publico

El miedo, en castellano, es definido de la siguiente forma en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: «Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.” Es decir, que sólo hay una palabra para lo real y lo supuesto, lo inexistente.

Y ¿se puede tener el mismo miedo a una fiera salvaje que te ataca, o a un incendio, que al público, que para dar un discurso?

La naturaleza del ser humano tiene programado el miedo al peligro, la conservación de la especie en prioritaria, por ello nos mantiene alejados de situaciones que entrañen un riesgo vital.

Sin embargo, este concepto ha ido cambiando con el tiempo y hoy mismo nos dan temor objetos, situaciones, personas e ideas que no conllevan ese componente mortal.

Y aunque sepamos que no son peligrosos vivimos las sensaciones influenciados por nuestra experiencia infantil, la educación o la propia sociedad.

Superando el Miedo Escénico.

Sigmund Freud separó al miedo en dos tipos: el miedo real  y el miedo neurótico, el miedo real es aquel  que se presenta cuando existe un peligro auténtico.

Se puede decir que este miedo es racional ya que existe un peligro real, verdadero, ante el cual, corre riesgo la integridad de la persona. Podemos decir que es un miedo racional, de alerta, que pone al sujeto en actitud de huída o de defensa. A este miedo los gitanos le llaman jindama.

Por otro lado, el miedo neurótico, el jindoi, es un miedo irracional, ya que no hay nada que pueda suponer una amenaza para el ser humano.

Se siente ante algo que no existe.

Está en nuestras sensaciones  y proviene de la imaginación. En la mente lo que  se piensa es que puede pasarnos algo pero no sabemos ni qué nos puede pasar ni qué es lo que nos produce el miedo.

Esta sensación nos puede hacer  detenernos o no ejecutar decisiones.  Sucede a menudo ante el miedo escénico. Y podemos decir, aunque la persona no lo sepa, que en el miedo neurótico, a lo que se tiene miedo es a uno mismo, es decir, podemos hablar de un miedo al miedo.

En castellano no tenemos esta diferenciación en nuestra mente, no tenemos claro los conceptos. Por eso en español al ser la misma palabra se convierte en el mismo concepto. Lo cual produce confusión a la mente, especialmente a la mente inconsciente.

Ahora imagina que puedes distinguir entre tus miedos, que los pones en cestas diferentes, ¿qué sucede con tu miedo a hablar en público? ¿sigue teniendo el mismo peso? ¿Es jindama o jindoi?