Blog, Coaching y Formación Luis Dorrego - 30/11/2016

Por qué celebrar los fracasos

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Celebrar los fracasos, ¡qué locura!

Todo fracaso es aprendizaje. Si, claro, pero me fastidia fracasar, por no decir otra palabra.

Aproximadamente esto es, lo que dentro de mi digo cuando escucho esa palabra.

Toda mi educación giró en torno al éxito, no al fracaso como aprendizaje. Desde antes del uso de razón, ya tengo que hacerlo todo bien y exitosamente. Y cuando no lo consigo ya hay alguien al lado recordándome que tengo primos o vecinos que lo han hecho antes o mejor que yo. Como ya he escrito anteriormente, se premian los éxitos, no los procesos.

Después, en el ámbito escolar están las famosas notas y cualquier tipo de castigo para conseguir el éxito, desde los físicos hasta la silla de pensar. Y por supuesto que esos logros son de los demás no el mío, a mi nunca me han visto como personas, en mi singularidad, en mi esencia.

A una edad temprana aprendemos que hay que huir de los fracasos, es decir, del aprendizaje, del proceso vital, en suma. Y esto lo sentimos como una lacra, como un lugar al que no se puede acceder ya que es doloroso.

El fracaso es dolor.

Y cada vez que se asoma a nuestras narices, salimos huyendo.celebrar los fracasos

Casi siempre que he comentado mis fracasos, los económicos, los artísticos, los didácticos…, he encontrado caras de estupor en mis oyentes.

Pareciera que no daban crédito a que lo contara de una forma natural, sin pudor, y como podría contar una anécdota de un viaje.

Aunque yo sintiera cosas diversas en cada época de mi vida (al comienzo vergüenza, temor, luego alegría y orgullo), cuando los compartía lo hacía desde el deseo de aprender, también de liberarme de esa carga. Pero eso asusta.

¿Son los fracasos un tema tabú?

La vida es un lugar de crecimiento y de construcción donde caben todo tipo de experiencias. Y los rechazos y fracasos son parte de ese aprendizaje. Para muchas personas el fracaso convertido en rechazo puede ser devastador.

Sin embargo lo que no acaba contigo te hace más fuerte; así como sucedió con muchos personajes famosos y renombrados hoy en día: Los profesores de Thomas Edison dijeron que era muy estúpido para aprender, Steve Jobs fue despedido de la empresa que co-fundó, Walt Disney fue despedido por un editor de periódicos porque no tenía imaginación ni ofrecía buenas ideas, Vincent Van Gogh solo vendió una sola pintura en vida, El viñedo rojo, y sucedió solo meses antes de su muerte. Steven Spielberg fue rechazado muchas veces por la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California. En una de las primeras pruebas de cámara de Fred Astaire, un productor escribió: No puede cantar, ni actuar. Se está quedando calvo. Puede bailar un poco.

Cuando entrevistan a Peter Vesterbacka, el creador de Angry Birds, y le preguntan por el secreto de su éxito él afirma: celebrar los fracasos. Su historia y la de Rovio fue similar a la de todos los emprendedores: más de seis años de videojuegos que pasaron por el mercado sin pena ni gloria hasta alcanzar la fama con AngryBirds, el sello y firma de la marca.

Llevo mucho tiempo oyendo que los científicos celebran incluso los fracasos porque están más cerca del éxito.

Y me los imagino abriendo botellas de champan en los laboratorios, riendo y yéndose a casa después de esa celebración a contarlo a sus parejas, familias y disfrutando de ese día.

¿Tú te atreves a hacerlo? ¿Te apetece celebrar cada error, cada equivocación diría? Yo lo hago con nuestro hijo: cada vez que me equivoco me pongo a reír, a reírme de mi mismo y él se sorprende y luego reímos juntos.

Porque no va a ser todo tan serio, habrá que reír, bailar, con la vida, ¿verdad?

Así que, por favor, pide a tu mente que cambie lo aprendido hasta ahora y consigue que, tu cuerpo te acompañe a la experiencia de la vida real.

Deja las máscaras de la perfección y prueba a ser tu mismo, viviendo cada pequeño detalle de tu travesía, recordando que éxitos y fracasos, no son más que las dos caras de una misma moneda.

¿Te imaginas lo libre que podrás sentirte si los celebras?

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Y, por cierto, ¿te atreves a celebrar tus éxitos al menos?

 Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia.

Elbert Hubbard

P.S.: Afortunadamente hoy hay un lugar para compartir esos fracasos ejemplares y aprender: FuckUp Nights.

Se trata de un foro, al estilo de las charlas TED, que reune a personas de todo tipo, para hablar de las veces que se han equivocado al emprender.

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