Blog, Constelaciones Familiares Luis Dorrego - 13/01/2015

Los hombres ante la llegada del primer bebé.

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Gracias a Beatrice Pieper y a su brillante tarea de difusión por la consciencia a través de su revista Uakix, que me invitó a escribir para su especial Relaciones de pareja del siglo XXI, he publicado allí estos dos post que os invito a conocer por este blog también.

El papel del hombre durante el embarazo. La llegada del primer bebé.

Llega el día y ella me dice: “¡¡¡Estoy embarazada!!!”. Qué alegría, digo yo…¡Y qué miedo!

Alegría, sorpresa, miedo, preocupación, quizá alguna más… Esta mezcla de sensaciones que vivimos los hombres ante la noticia, se va disipando durante los primeros meses…o no…

Automáticamente después de la noticia, me electriza un pensamiento: ”¡No puede ser una niña, tiene que ser un varón!”. Y me asombro, ¡no puedo dar crédito a lo que mi mente me dice! ¿Qué hay detrás de esta creencia? ¿De dónde viene este pensamiento? ¿De mi padre, que insistía en “que no se perdiese el apellido” y que para eso tenia que tener “descendencia”? ¿O de millones de años de haber sido los proveedores de las familias? ¿Procede mi deseo realmente de las cavernas?RELACIONES PADRES HIJOS 1 copia

Y después de estos primeros momentos, ¿qué hacer? ¿Qué papel tomar? ¿Cómo me comporto?

Durante este tiempo lo que descubrí es que nosotros reaccionamos como hombres ante el embarazo, no como mujeres.

Es decir, que los resortes del inconsciente colectivo del sistema humano saltan como muelles milenarios: La responsabilidad, proveer, la economía del hogar… Eso, si, unido a la alegría (o no) de ser padres.

Muchas sensaciones y sentimientos juntos, mucha confusión emocional. ¿Cuál va ser mi rol durante este tiempo?

¿Cómo sobrellevar este miedo? Y, sobre todo, ¿dónde se aprende a gestionar todo esto?

Por lo que he podido observar, puede haber dos posturas extremas: La del padre (¿por qué se dice “futuro padre” si ya lo está siendo?) que decide despreocuparse de la experiencia por diferentes motivos: exceso de trabajo, desorientación emocional, desvinculación con el tema, con la pareja o con el mismo, el que no quiere asistir al parto…

Roles que afortunadamente van menguando con el tiempo.

Y por otra parte los que se dedican a leer todo lo que les cae entre manos y que aleccionan a la mujer sobre sus “obligaciones de embarazada”. Cualquiera de ellas molestan a la madre y al hijo, por supuesto. Ya que se hacen desde la parte menos emocional, desde la desapegada y desde la racional.

Si los hombres estamos preparados por millones de años de condiciones genéticas y culturales para conseguir objetivos, ¿qué hacer con la parte emocional?

Si la mujer es la que contribuye con la ternura y los sentimientos maternales, ¿qué hace un padre que desea lo mismo?

La postura equilibrada sería la que proviene del acompañamiento y el amor.

El acompañamiento a la madre en su proceso. Este va a ser profundo, en ocasiones rápido, y sobre todo diferente a todo lo que conoces anteriormente de vuestra relación: Va a cambiar su organismo para adaptarse a su nuevo “inquilino” y su cuerpo llegando a deformarse para sostener y alimentar tanta vida como está creciendo en su interior.

Acompañar también significa aceptar, aceptar sus cambios de humor, su gozo y sus miedos. Y acompañarlos desde la postura del que no se está transformando tanto.

Para nosotros es una ventaja (aunque a algunos nos gustaría tener esta experiencia) poder mantener nuestro equilibrio físico y emocional, así podremos estar presentes ante las necesidades de ambos, ante sus alegrías e irritaciones, ante sus angustias e ilusiones.

Amar a tu compañera porque es ella la que se ha encargado de recoger tu semilla y darle “forma”. Amar su cuerpo porque es el que está suministrando a vuestro hijo su alimento y sus primeros contactos con la vida, con sus sentidos, con sus emociones.

Muchos hombres tienen miedo a hacer el amor con sus parejas por miedo a dañar al feto. Hoy ya se sabe que es imposible. Si no existe una causa especial, no hay ninguna razón física por la que tú y tu pareja no podáis hacer el amor durante el embarazo.

El pene no puede dañar al bebé de ninguna forma durante el acto sexual. Incluso el semen, rico en prostaglandinas naturales que contribuyen a las contracciones del útero, puede facilitar el inicio del parto.

Amar. Amar a ambos contribuyendo a crear un hogar para los tres. Puedes dedicarte a diseñar o colaborar a decorar la habitación del futuro bebé, puedes acompañar a tu mujer a elegir su ropita, pero sobre todo, haz lo posible por acompañarla a las revisiones médicas y a las clases de preparación al parto.

Ella quiere sentir al padre a su lado en todo momento, y vuestro hijo también.

Y no es fácil vivir esta experiencia cuando ella comienza a desviar la mirada de nosotros, los padres, y enfocarla más en ella y en su nueva relación. Así, poco a poco, durante nueve meses, nos vamos preparando para la llegada del nuevo bebé.

Amar y amar mas aun, gracias a vuestro hij@ a través de ella.

Y amar al bebé que está formándose a través del cuerpo de la madre.

Es hermosísimo cómo puedes llegar a tener contacto con vuestro hij@ a través del contacto corporal. Cómo puedes ver su evolución gracias a los avances tecnológicos y escuchar su corazón.

Y no te olvides de hablarle. Si, al futuro bebé. El oído es el primer sentido que desarrollamos en el útero materno y es el primero por el se conecta al mundo exterior.

Háblale, cántale y comienza de esa forma vuestra relación, te sorprenderá lo que puede llegar a ocurrir mas adelante. Seguro que vuestro hijo reconoce vuestras voces y canciones cuando ya esté en el mundo exterior.

Y sobre todo, vive tus temores de una forma compartida, vais a ser ahora tres.

Recuerda que lo opuesto al miedo es el amor. Y ama cada momento para que tu pareja y vuestro hij@ crezcan en el amor.

UAKIX : http://www.uakix.com/articulos/el-papel-del-hombre-durante-el-primer-embarazo/

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AMADO INTRUSO

Y llegó el intruso… SI, así lo sentimos, como un elemento que viene a perturbar el equilibrio que tanto nos había costado conseguir en el tiempo de convivencia con nuestra pareja… Y de repente, alguien mas que se instala en nuestra casa, ¡para siempre!

La paternidad es una experiencia maravillosa, única, sin embargo nos puede pillar desprevenidos ya que hay parejas que se desequilibran ante la noticia de la llegada del primer hijo y su posterior vivencia.

Existen dos momentos dolorosos en el hombre, dos grandes hitos que marcan su vida, donde tiene que separarse de quien ama. El primero es el de la separación de la madre. En un momento de su vida, el joven tiene que decir adiós al mundo de la madre y elegir el de los hombres, si no lo hace nunca crecerá como adulto. Decir adiós no es nada fácil y, como dice Peter Bourquin: “Para poder vincularse es imprescindible poder asumir el dolor de la despedida”. Es decir, esto provoca un fuerte dolor en el hombre que sale a la vida.

Igualmente sucede cuando nace el primer hijo, el hombre tiene que separarse de su pareja y esto es doloroso también.Los hombres ante la llegada del primer bebé.

Y ¿cómo vivimos los hombres esta segunda separación?

Ya durante el embarazo es posible que hayamos experimentado algún tipo de rechazo ante los cambios físicos de la mujer embarazada y hayamos disminuido las relaciones sexuales, con los consiguientes pensamientos asociados que comienzan a menoscabar la relación.

Y aunque sepamos que al feto no le va a suceder nada, es tanta la ternura que sentimos hacia él que puede que, inconscientemente, no nos atrevamos a llevarlas a cabo. Y empeorar la situación si no la compartimos con nuestra pareja, si no compartimos nuestros miedos y anhelos.

Por otra parte, ella puede pensar que ya no la deseas, o peor aún que tienes la vista puesta en algún objetivo fuera de la relación, es decir, que no la ves como tu amante.

Otra pregunta que nos hacemos es: ¿Volverá a ser todo como antes? Obviamente, la respuesta es negativa. Ahora comienza una nueva etapa y hay que comenzar a reubicarse en la relación de pareja y con el tercer invitado a casa. Nuestra figura comienza a menguar y eso no le suele gustar a nadie.

El hijo puede convertirse en el rey de la casa y desplazar incluso a los padres.

Esta situación se presenta cuando ambos vuelcan toda su atención en el nuevo miembro familiar y se olvidan por completo de que tienen una relación que cuidar y que alimentar.

Desde el punto de vista sistémico y siguiendo los Órdenes del Amor de Bert Hellinger, la pareja es lo primero, luego viene el hijo, los hijos. Es un orden sistémico, si lo invertimos se producirá un desequilibrio importante.

No podemos dejar desatendida la relación, ya que esta se nutre de un dar y recibir a partes iguales. Cuando nos volcamos sólo en dar (al hijo), la relación se diluye, comienza a sentirse desatendida y a sufrir.

Cuando nace un hijo este une a la pareja de por vida, la relación que se ha creado es la de ser padres de ese hijo.

Los padres dan y los hijos reciben y quien ha llegado antes al sistema tiene mas derechos, ya que antes de ser padres han sido pareja, tal y como se observa en Constelaciones Familiares. Si el hijo siente que le dan todo, que se convierte en el rey de la casa, se convertirá en un tirano con los padres, sintiéndose en el fondo inseguro. Si los padres dan a la relación y también al hijo, aunque sea menos, este sentirá que la relación es fuerte y que puede crecer bajo su amparo.

Por lo tanto, trabaja por la relación y no olvides que nunca será igual que antes. Las fuerzas se han desequilibrado con la nueva presencia, pero se pueden reequilibrar si pones coraje y amor.

UAKIX: Amado Intruso.

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