Blog, Desarrollo Personal Luis Dorrego - 31/05/2016

¡Lo quiero ya! Tips de Desarrollo Personal

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Yo pensé que sería más rápido… Creía que en un mes iba a poder cambiar…Lo quiero ya.

Quizá sean estas unas de  las frases que más escucho entre los clientes que buscan solución a sus problemas, algunos con enfado, otros con esperanza. Lo quiero ya es su necesidad.

Vivimos una época de inmediatez y todo lo queremos ya. Los avances tecnológicos, el correo electrónico, la mensajería instantánea, la compra en Internet, entre otras cosas, han conseguido que alejemos la paciencia y el amor a los procesos que se dan en la vida.

Algunos opinan que esta forma de ver el mundo nos puede llevar a convertirnos en personas incompetentes en el futuro.

Cuando hablamos de crecimiento personal, de alcanzar cualquiera de los objetivos propuestos en la vida, estos clientes no ven fácilmente que es el proceso lo que les hará cambiar, si es que lo consiguen.

Lo que está sucediendo entre bastidores y no tanto en sus productos es lo que conviene, ya que poner la vista en ellos nos convierte en adultos inmaduros y frustrados.

El resultado es el fruto del proceso, y consiste en valorar el tiempo, el propio paso del tiempo. Además de lo que conlleva: voluntad, superación y compromiso.

Sin embargo la frustración que domina el pensamiento sobre los resultados y más resultados, nos convierte en banqueros. Vivimos en un banco, el banco de la vida, de donde ha desaparecido el proceso de la propia vida.

Cuando el espectador acude al teatro y ve el resultado de obra de teatro, aplaude el resultado que se ha producido en ese escenario en esas horasdesarrollo personal lo quiero ya que han transcurrido.

Pocos conocen que detrás de la cortina, dentro de ese espectáculo, ha habido un proceso largo, de un año, quizá dos, para que se pudiera presentar ante ese público.

Todo comienza cuando alguien, que puede ser el director, el productor o el mismo equipo, visualiza un texto en un escenario, cuando imagina la puesta en escena.

Desde ese momento hasta que se levanta el telón, ha pasado un tiempo considerable que no es “visto” por el público. Búsqueda de actores, diseñadores, técnicos, sala, y..¡dinero!

Tras ello, reuniones, ensayos, frustraciones, abandonos, pequeños éxitos, tardanzas en la entrega de materiales, cambios en el reparto por diversos motivos, “no hay dinero para pagar tantos ensayos”, el actor no se sabe el texto o la actriz se ha puesto enferma, no llega el dinero, hay que  adelantar el estreno porque en el teatro ha fallado una compañía anterior y estrenamos antes de tiempo, el efecto de luz que quería es imposible de hacer porque no hay medios o porque es imposible…

Y , sin saber como, todos los miedos y angustias del director se desvanecen el día que todas las piezas se ensamblan y aparece ¡la obra!

Ese día todos los actores están con su texto aprendido y no se chocan con los muebles. Ese día se produce el milagro de la creación artística y a partir de ese momento se puede mostrar a los demás, al público.

Ese resultado es lo que el espectador aplaude; y también aplaude, sin saberlo, estas venturas y desventuras de un viaje creativo que es la puesta en pie de una obra de teatro.

Para mi es lo mismo cuando hablamos de acompañar a las personas para que consigan sus éxitos: Tiempo, superación, compromiso y amor al proceso. Y amor.

Un profesor de dirección teatral me dijo a los 25 años que si conseguía el 60% de lo que había soñado en mi mente como resultado lo podía considerar un éxito. En ocasiones, en mi trabajo de director, creo que conseguí hasta un 80% o más.

Así que me considero un director satisfecho y alegre. Pero todo esto esto el público no lo sabe. El camino para llegar a ese resultado es estar y vivir el proceso.

Mucha gente que no esté en el tema del desarrollo del alma humana, no conocerán del proceso que las personas viven para poder “levantar el telón”. Incluso estas mismas personas que buscan ayuda en los profesionales, tampoco lo saben e imaginan que será “inmediato”.

De la misma forma que no se habrán planteado que los actores no pueden en una semana integrar su mente con su cuerpo y proyectar sus emociones a un público determinado.  Así como no suelen incurrir en todos los demás aspectos que conlleva el espectáculo que han visto, tales como el vestuario y maquillaje, el decorado, mobiliario, luces, música, publicidad…superar creencias de forma rápida

¿Cuánto tiempo tarda una persona en construir su seguridad, superar creencias limitantes o conseguir un objetivo? ¿Quién lo sabe? ¿Cómo se puede determinar?

Luigi Pirandello escribió en 1923 una pequeña pieza de teatro en la que dos personajes se encuentran en un bar de una estación de tren: un hombre enfermo de epitelioma, un tumor de la piel, y un hombre afectado por la cotidianidad y cuyo intento es correr detrás de sus propias ocupaciones, al que bautiza el autor como “Ciudadano Pacífico”.

En esta obra, titulada El hombre de la flor en la boca, el protagonista, para no pensar y para no sentir demasiado el sabor amargo de la muerte que avanza, busca la evasión en los demás, en observar la vida ajena. Sin embargo se ha dado cuenta de que esto no le sirve, sino esa misma observación ha permitido que ame aún más el proceso vital.

Y aunque conoce su pronto final y la propia vida le cause dolor, más la ama cuanto más cerca está de perderla. Pero no se abandona a la desesperación, sino que con un gusto pasmoso por vivir el instante, el ahora, le dice al contertulio: Y mañana, al llegar, me hará usted un pequeño favor: me figuro que el pueblo estará cerquita de la estación; al amanecer, puede usted hacer el caminito a pie. La primera mata de hierba que vea usted en el borde… Cuente usted por mí los tallos que tiene. Tantos tallos tenga…. tantos días me quedan de vida. (Pausa) Pero elija usted una mata muy espesa, por favor. (Se ríe; luego:) Buenas noches caballero.

El hombre de la flor en la boca nos quiere decir que cualquier hecho de la vida, por mínimo que sea, debe ser vivido hasta sus últimas consecuencias y que para ello el proceso tiene que estar presente. Así como la necesidad de poner amor por el mismo proceso.

¿Podremos hacer lo mismo en nuestra propia vida?

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