Desarrollo Personal Luis Dorrego - 25/09/2020

¿Cómo descubrir mi propósito y mi misión en la vida?

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Desde que tuve catorce años supe cuál era mi vocación, mi propósito. Mi misión en la vida lo supe mucho después, aunque en fondo de mi ser lo intuía.

Muchas veces confundimos vocación o propósito profesional con la misión en la vida. Son cosas diferentes, aunque se complementen y se superpongan. O, al menos, en mi caso, es así.

proposito en la vida

Antes que nada, quiero establecer la diferencia etimológica entre propósito y misión.

El propósito viene del latín propositum, el propósito es la intención o el ánimo de hacer o dejar de hacer algo.

Es decir, se trata de una acción deliberada. Tal y como la usamos en el lenguaje cotidiano, «hacer algo adrede», requiere de la participación activa de la voluntad.

La palabra misión viene del latín misisio y el sufijo –sio, entendiéndose como la acción de ser enviado, encargo. 

Trabajo, función o encargo que una persona debe cumplir, en otra acepción.

Es decir, que hay un mandato desde fuera, aunque luego hagamos propia la misión y nos marquemos objetivos y metas.

Y, ¿desde dónde viene ese mandato? ¿Quién o qué lo envía, lo comunica?

Propósito y Misión de Vida.

Debido a mis circunstancias personales, no tuve una figura de apego hasta los ocho años donde conocí a un maestro que fue el primero que me vio y me cuidó.

En ese momento se puso la semilla para mi vocación. Cuando me preguntaban sobre mi futuro recuerdo que quise ser torero, ministro sin cartera (una figura del gobierno franquista) y piloto de aviación.

Hoy sé que torero fue un bisabuelo mío, que «casi» ministro lo era mi tío y que lo de aviador lo quiso ser mi padre. Finalmente, mi ser se conmovió con querer ser maestro.  Así que me propuse estudiar Magisterio.

Como he contado varias veces, dejé mi camino vocacional para ser actor…¡que era otra profesión que mi padre soñó con vivir!

Afortunadamente, la vida me condujo por los caminos de la enseñanza desde muy pronto, aunque yo no lo asumiera tan rápidamente como me lo presentaba. Finalmente, y tras tres décadas en el mundo del teatro, asumí que mi profesión tenía que ser la que siempre había sido y que mi propósito como profesional tenía que estar ligado a la formación, la enseñanza, la didáctica.

Y eso me hace muy feliz. Pero, ¿es esta mi Misión de Vida? Por supuesto que no.

camino mision de vida

En este camino vital, quizá me hubiera podido conformar con este nivel de consciencia. Sin embargo, algo dentro de mí se removía para ir a un lugar más elevado.

A partir de los cuarenta seguí el principio clásico del «conócete a ti mismo» y exploré diferentes vías.

Una de ellas me llevó ante un espejo donde, no solo me vi reflejado, sino que me encontré con la Misión de mi Vida.

El descubrimiento de que mi «obligación moral» consistía en dar amor al mundo fue una revelación, una epifanía sin parangón. Esta era mi misión, intuida, trascendente.

Ahora podía descansar. Ahora tenía más responsabilidad.

Descansar para que mi alma no estuviera buscando, insatisfecha, un motivo, una misión.

Responsabilidad para que todos mis actos estuvieran preñados de mi misión. Mis clases, mi propósito vocacional, tenían y tienen que ser amorosos hacia mí y los demás.

Tenemos una serie de talentos y de dones que no podemos desperdiciar. Unos están a un nivel de destrezas, habilidades y capacidades. Otros se encuentran a un nivel espiritual.

Así, tener un propósito es algo me involucra gracias a mi mente, gracias a mis talentos. Y los desarrollo siguiendo mis propósitos, descubiertos o no. La misión encubre todo, le da sentido a lo cotidiano. Y da sentido trascendente a mi vida.

Te he contado mi historia, ahora bien, te seguirás preguntando que cómo conseguir descubrir tus metas, tu misión en la vida y que esté alineada con quien tu eres, ¿verdad?

Te daré tres claves:

1.- Obsérvate.

Profundiza en tu interior y, sin mentirte, escribe que es lo que te apasiona. ¿Qué es lo que harías o en qué trabajarías, aunque no te pagaran por ello? Esto te puede dar una clave.

Muchas veces decimos que “este trabajo es mi pasión y me encantaría dedicarme en totalidad a ello”, e inmediatamente nos viene la frase: “Pero nadie me va a pagar por ello”. Este tipo de creencias limitantes son las que nos apartan por el camino del encuentro con nuestra misión.

2.- Crece personalmente.

Sal de tu zona de confort cada vez que puedas. Hacer siempre lo mismo hace que caigas en el aburrimiento, la rutina y la desidia. Que tengas los objetivos vitales cada vez más lejanos y que te cueste cada vez más el conseguirlos.

Haz también listas con todos tus dones y talentos, habilidades y potencialidades. Luego busca qué tipo de profesión o de vida van más encaminados con lo que tú eres.

Luego, ponte objetivos pequeños para irlos alcanzando poco a poco.

3.- Ten paciencia. Espera.

Quizá desees rápidamente descubrir cuales son tus propósitos y tu misión, pero esto, en muchas ocasiones, no es algo que se obtiene con un proceso mental o con el deseo más profundo.

“Cuando el discípulo está preparad abrace el maestro”, dice una frase oriental. Aquí sucede lo mismo. Hay que estar preparado para asumir toda la responsabilidad y el compromiso que entraña este conocimiento.

¿Qué es la misión y visión personal?

El concepto de misión, como ya he escrito, es la facultad, el don, los talentos, que se le son dados a una persona para realizar cierto deber o encargo.

La visión personal consiste en tener claros cuales son tus objetivos, tus pasos, para conseguir tu misión. No es lo mismo elegir un trabajo u otro, tener una familia puede ser positivo o no para encaminarte hacia tu misión.

La visión que tienes para alcanzar tu misión tienen que estar muy claramente definidos para que sepas qué vas alcanzado y cómo, o para saber por qué camino no tienes que encaminarte.

vision personal

Otra forma de tener una visión clara sobre ti y tus objetivos es conocerte tanto, como para poder identificar tus creencias y trabajo sobre ellas. Las creencias pueden ser potenciadoras o limitantes.

Cuando identifiques la, o las creencias limitantes que te impiden conseguir tus metas, tendrás que trabajar sobre ellas y cambiarlas de tal forma que se conviertan en potenciadoras.

También el hecho de conocerte te va a ofrecer un panorama concreto sobre lo que son tus valores.

¿Los valores que conoces de ti ahora mismo te ayudan a llegar al éxito en este tema?

Recuerda que la visión personal es una guía donde tu te estás viendo de una forma diferente a la actual. Entonces date cuanta de cuales de tus valores te van a ayudar a ello. Y, por el contrario, si existe alguno que te lo va a entorpecer.

Recuerda que la misión es el encargo, es el “para que“ has venido al mundo, se trata de la misión de tu alma.

La visión (y en medio el propósito) es la forma en la que vivirías tu vida si consiguieras todas y cada una de tus metas. Su utilidad radica en que, una vez que tienes claro cuál es el objetivo final, es mucho más sencillo descubrir los pasos a dar para llegar hasta este.

Para comprenderlo mejor te voy a poner un par de ejemplos de misión y de visión.

Por ejemplo, imagina que tu misión en el mundo puede ser enseñar, que los demás aprendan, la enseñanza de cualquier tema. “He nacido para que los demás aprendan rápidamente lo que yo he desarrollado, estudiado, etc. Esto lo puedo hacer dedicándome a hacer desde la pequeña escuela de mi pueblo o creando una fundación que se dedique a la enseñanza”.

La visión de esto podría ser una ONG que se dedicara a enseñar a los niños de Ghana. Para conseguir esto habrá que dar unos pasos, unas metas y diferentes desde el lugar donde te encuentres.

Segundo ejemplo: “Creo que he nacido para hacer sonreír al mundo”. “Mi misión es llevar la alegría y la risa allá donde me encuentre”. Por supuesto que la visión de este sueño es muy diferente si me dedico a monologuista en la TV que sí ingreso en la ONG “Payasos Sin Fronteras”.

Ejemplos de misión personal:

Ya he hablado del mío propio y de otros dos ejemplos. Espero que esto te haga tener más claro el concepto de Misión Personal. De todas formas, aquí te dejo algunos más:

ejemplos mision personal

La misión personal de Gandhi.

El enunciado de misión personal de Mahatma Gandhi  no es tan fácil como los anteriormente expuestos.

Se desarrollaba en una lista de seis afirmaciones, formuladas de esta forma: ”Yo viviré así”.

Estas afirmaciones repetidas día tras día y que reflejaban sus creencias fundamentales, funcionaban como objetivos a la hora de actuar.

Al leerlas, es fácil ver por qué al ser íntegro y vivir de acuerdo a esta misión tuvo un impacto tan profundo en su país y el mundo.

En el caso de Gandhi, su misión era algo que repasaba al iniciar la jornada:

“Cada mañana empezaré por comprometerme a que ese día:

  1. No temeré a nadie en la tierra.
  2. Sólo temeré a Dios.
  3. No guardaré rencor contra nadie.
  4. No soportaré las injusticias de nadie.
  5. Conquistaré la falsedad con la verdad.
  6. Y al resistir la falsedad, toleraré cualquier sufrimiento.”

De una forma más sencilla que Ghandi, aquí tienes otros:

“Quiero mejorar mi vida y la de otros”.

Es un propósito y también una misión que tiene un desarrollo, una visión clara:

“Voy a conseguir eso mediante mi conocimiento, trabajo duro, estando orgulloso de lo que hago y poniendo el interés de los demás antes que el mío. Nunca voy a estar satisfecho con lo que sé; siempre voy a encontrar e implementar nuevas formas de expandir mi conocimiento. Aplicar mi ética de trabajo dura haciendo lo mejor posible cada tarea, nunca aceptando menos que lo mejor de mí mismo”.

“Mi misión es utilizar mis dones de inteligencia, carisma y optimismo para cultivar la autoestima y valor neto de mujeres alrededor del mundo”.

Esto lo escribió Amanda Steinberg es fundadora del sitio “DailyWorth.com”, una compañía dedicada a proveer información y formación financiera a mujeres alrededor del mundo.

Misión Personal de Oprah Winfrey,:

“Ser una maestra. Y ser conocida por inspirar a mis estudiantes a ser más de lo que pensaron que podían ser”.

Richard Branson, fundador de Virgin, orientó su enunciado de misión personal no tanto a un fin o a las relaciones, sino más bien a ver la vida como una aventura: “Divertirme en mi viaje a través de la vida y aprender de mis errores”.

¿Tienes tu alguna frase similar a estas?

Frases cortas que expresen para que has venido a este mundo. Frases, o incluso, sencillos verbos: Enseñar, divertir, cultivar autoestima en las mujeres, mejorar la vida propia y la de los demás, vivir con libertad, ser fiel a mi mismo en cada momento, crear un legado para las generaciones futuras, amar y dar amor…

Joel Manby, creador de “Sea World”, tiene un enunciado también breve: “Amar a Dios y amar a otros”.

Autonocimiento y autoestima.

Tienes tan poca autoestima que te engañan con cualquier halago.  De la película Angel-A, de Luc Besson

Por supuesto que uno de los primeros caminos que tenemos que iniciar para conseguir averiguar nuestra Misión de Vida es el del autoconocimiento.

Como ya he escrito anteriormente, en la Antigua Grecia, los peregrinos que se aventuraban en el viaje hacia Delfos para escuchar el vaticinio que lanzaba de forma ambigua la pitonisa desde el Oráculo, al llegar al santuario se encontraban con una inscripción flanqueando el Templo de Apolo.

De paso obligado, aquellos que buscaban la seguridad con la predicción sobre su futuro, tenían que leer la siguiente frase del templo: “Conócete a ti mismo”.

Adivinar el futuro está bien, y si, además, ¿te conoces?

  • ¿Qué sucedería si no confiáramos en la suerte y nos convirtiéramos en su artífice?
  • ¿Qué te pasaría si en lugar de llevar las máscaras que te defienden de los demás puedes comenzar a relacionarte desde ti mismo?
  • ¿Te imaginas que comienzas a ser el protagonista de tu vida ahora?

Todo esto, las máscaras que llevamos, las corazón para defendernos de los demás, las emociones no reconocidas, el victimismo, y cualquier creencia que nos impide ser nosotros mismos, son los mayores obstáculos para contactar con nuestro interior, nuestra esencia y encontrar nuestras metas más intimas.

Una de las más importantes es la falta de autoestima, de amarnos a nosotros mismos.

Habitualmente nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o nos despreciamos. Andamos con esas diferentes voces en nuestra cabeza y conseguimos marearnos con tanta locuacidad estéril. No llego a ningún lugar, pero ¡es tan importante saberlo!

Y realmente ¿Qué es lo que creo de mí? Es fundamental conocer esta autovaloración, dado que de ella depende en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es el como nos vemos a nosotros mismos, cuál es la imagen que tengo de mí mismo y cómo la valoro. Cómo me pienso y cómo pienso el mundo, y en esta ocasión incluyendo el hecho de cómo me trato a mí mismo en el terreno de lo saludable y lo íntimo.

En lo más profundo de nuestro ser hemos construido una imagen de nosotros mismos y es la que se encarga de lo que ocurre en nuestras vidas. Esta valoración la efectuamos en privado, nos aceptamos o rechazamos en secreto, nadie va con un cartel por la calle que refleje cómo se siente consigo mismo.

Y aunque está comprobado que las personas con baja autoestima suelen ser más proclives a las adicciones, la depresión, la violencia o el abuso, puede existir una persona que se crezca con cada triunfo.

autoestima

Una vez más, la autoestima consiste en tratarnos con cariño y tener una mirada benévola sobre nuestras acciones, nuestros sentimientos e, inclusive, nuestro cuerpo.

Y se empieza por el principio, por comenzar a hacerlo, aunque creamos que no sabemos, aunque no nos salgan las palabras, aunque nunca nos lo dijeran de pequeños: Quiérete a ti mismo. Me quiero.

Pero, cuidado, no basta con repetírnoslo o escribir en un espejo frases del tipo: Me quiero mucho, soy especial, soy único… esto no funciona así. Además, eso ya lo sabes, aunque no te lo digas.

Posiblemente te quieras mucho, aunque des más que recibes, probablemente seas único porque estés leyendo esto, y te sientas especial, aunque te dé miedo mostrarte diferente.

Por lo que repetir este tipo de frases no va a funcionar ya que sólo te van a afectar a nivel cognitivo, no orgánico y la mente por sí sola no produce cambio alguno.

Para que suceda algo parecido tienen que intervenir las otras partes de tu ser: al menos, las emociones y el cuerpo.

Usando únicamente la mente no se cambia, lo que hacemos es imaginar, visualizar el resultado, poco más. Al estar en la mente, cualquier movimiento real se pospone, y, finalmente, se produce el abandono debido a la frustración por no haberlo conseguido.

También puede existir la posibilidad de que, de tanto repetir las frases positivas, sólo llegaras a construir una máscara y que, pasado el tiempo, desde fuera se te viera como a un narcisista o un egocéntrico.

Para conseguir una autoestima saludable, dice el psiquiatra, Luis Rojas Marcos, hay que poner en marcha los talentos naturales y estoy completamente de acuerdo con él.

¿Qué es el autoconocimiento?

En bastantes ocasiones les pido a mis clientes, coachees, participantes de cursos y talleres que escriban diez talentos, virtudes o singularidades altamente positivas de ellos y muchas de las reacciones son del tipo: ¿Tantas? Yo no puedo encontrar más de dos…, tres…, cuatro… ¿Qué son talentos? ¿Los negativos también valen?

Y, ante esto, me quedo sorprendido y triste. Al final, casi todos los consiguen, no sin esfuerzo. El resumen es el siguiente: Es que… nadie me lo había preguntado nunca. ¿Y tú? ¿Tú te lo has preguntado alguna vez?

autoconocimiento

Es por ello que puedes hacer tu lista de virtudes, talentos, características altamente positivas tuyas para entrar más profundamente en tu autoconomiento.

Después lee la lista en voz alta y escribe, al lado de cada virtud tuya, qué sientes cuando la escuchas de tus labios. Puedes iniciar cada una diciendo: Me gusta mi…

Estás iniciando tu camino para tu Misión de Vida.

¿Conoces tus verdaderos talentos?

Talentos es una palabra que suele estar vinculada a la inteligencia o a las aptitudes y habilidades.

Además, parece que hay que ser especial para tenerlos y que los que los tienen ha sido por naturaleza o porque los han educado. Y es una posibilidad.

Al mismo tiempo, yo puedo tener talentos escondidos y sacarlos a la luz en algún momento de mi vida. Mi facilidad para la música puede estar oculta durante años o décadas y, con un buen plan de acción y tesón para el aprendizaje, convertirme en un profesional en la edad madura.

La palabra talento, aunque está asociada a la habilidad innata y a la creación, también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento. Es decir, que todos hemos nacido con talentos que se han podido desvelar o no, y que también se pueden comenzar a descubrir y a desarrollar en cualquier momento de nuestra vida.

Nuestros talentos innatos estarán posiblemente más cerca de nuestra esencia que los otros. Quizá tú puedas poseer un talento innato para los negocios, aunque desees convertirte en artista a toda costa, y viceversa.

Quizá tú mismo tengas un gran talento para dar amor y lo tengas oculto por la opinión de los demás o porque tu creencia te ha dicho que eso no es bueno.

¿Qué es lo que te acercaría mas a tu Misión de Vida?

Carlos, nombre ficticio, es uno de mis clientes que vino a la consulta con una terrible baja autoestima.

Desde niño vivió la violencia en su propio cuerpo y en el de su madre, así como el abuso. Carlos, durante su juventud, transitó por grupos sociales violentos y la cárcel. El primer día llegó con un libro bajo el brazo y se quedó mirando mi biblioteca. Durante la conversación observé que era inteligente, se lo dije y se echó a llorar.

Nunca se lo habían dicho con amor. Luego le invité a pasar a la biblioteca y le dejé todo el tiempo que quiso contemplando y hojeando los volúmenes. Se quedó unos veinte minutos dentro de la estancia.

Sencillamente, esa posibilidad de mirarse (y de que le miraran) desde la estima saludable permitió que iniciara un camino donde comenzaría a verse como un ser digno y a poder incluir a los demás en su vida, desde la aceptación y no el rechazo o la huida.

Porque Carlos no había escuchado nunca a los demás, especialmente cuando lo halagaban.

Carlos se sentía incapaz de imaginar que podía elegir su camino en su vida. Es por ello por lo que hacía oídos sordos a los comentarios positivos de los demás, que le decían ¡que sí, que tú puedes con tu vida!

Y ¿tú?¿Aceptas los halagos? ¿O te pones en modo por un oído me entra y por otro me sale?

Sí, es cierto, no es fácil aceptar los halagos o los piropos cuando la mayor parte de nuestra vida hemos estado escuchando las críticas y las exigencias de los demás, especialmente de nuestros padres.

Hoy no aceptamos fácilmente los halagos porque no estamos acostumbrados y los tiramos a la basura, o porque nuestro juez nos lo prohíbe construyendo creencias del tipo Si me dicen algo bonito es que algo querrán de mi a cambio.

Eso se lo tiene que decir a todo el mundo. Debe de ser falso. No me las merezco.

Y quizá por estas mismas razones no se las digamos a los demás. No nos sale decirlo, porque… Van a pensar que soy un “lameculos», un arribista, o un hipócrita, pero, ¡si nadie halaga a nadie,! Todos los padres quieren a los hijos, no hace falta estar siempre repitiéndolo, La gente que recibe elogios se echa a perder.

superacion personal

En el campo de la psicoterapia, en el llamado Análisis Transaccional, a esto se le llama caricias y éstas pueden ser positivas o negativas.

Las caricias negativas, ya sean verbales o no verbales, disminuyen la autoestima de las personas.

Cuanto más intensas son, más hieren y por más tiempo son recordadas. Responden a la estructura yo estoy bien; tú estás mal.

Es decir, la autoestima destructiva de la que hablábamos antes.

Las caricias positivas son habitualmente el tipo de transacciones que son directas, apropiadas y pertinentes a la situación.

Cuando las caricias son positivas, dejan a las personas sintiéndose bien, significativas, vivas y alertas. Son un acto de reconocimiento y de generosidad al mismo tiempo.

Las caricias positivas incluyen sentimientos de buena voluntad y responden a la relación yo estoy bien; tú estás bien. Las caricias que son legítimas, sinceras y no exageradas, hacen crecer la autoestima saludable.

Por ejemplo, algunas parejas suelen tratarse a través de las caricias negativas y convertir la relación en una lucha por el poder, donde hay que decir la última palabra o quedar por encima. Es el esquema yo estoy bien; tú estás mal.

Por otro lado, existen buenos líderes que en el mundo de la empresa, acostumbran a tratar a sus colaboradores desde la caricia positiva: ¡Que buen trabajo habéis realizado! Gracias por el esfuerzo. O sencillamente, muy buenos días ¿Cómo estás hoy? Es el esquema del yo estoy bien; tú estás bien.

En muchas ocasiones, como hemos visto, rechazamos de alguna manera las caricias positivas y no nos permitimos crecer con ellas.

Hemos construido una fuerte coraza hecha de miedos irracionales y anticipatorios que impide que construyamos una mirada amable o amorosa hacia nosotros mismos. Es decir, perdemos autoestima.

Esa pérdida tiene que ver, muchas veces, con los momentos en nuestra infancia en los que nos hemos sentido rechazados, desprestigiados, comparados, etiquetados y aparecen los sentimientos de culpa y de vergüenza, llenos de miedo y de tristeza.

Éste es uno de los principales motivos por los que no aceptamos vernos como nos pueden llegar a ver los demás. Toda esa valía que los demás perciben está en nosotros mismos. Es por ello por lo que tenemos que mirarnos con más amor, pero si no lo podemos hacer con nosotros mismos ¿Cómo lo vamos a poder hacer con los demás? Y además, ¿Cómo vamos a poder ser, de esa forma, empáticos?

Tips para aumentar tu autoestima.

Reforzar mi autoestima significa que necesito aumentar mi valía ante mí mismo, pero no delante de nadie. Cualquier palabra que empiece con auto tiene que ver conmigo mismo y no con los demás.

Aún estando claro, parece que lo olvidamos y, en ocasiones, nos encontramos llamando a la puerta de los demás para sentirnos bien y, de esa forma, creer que aumenta nuestra estima. El resultado final es de una profunda insatisfacción, y si continuamos durante mucho tiempo así, de dolor.

Para conseguir una autoestima saludable, en primer lugar tengo que mirar mis necesidades y preguntarme si las tengo cubiertas o no.

El psicólogo estadounidense Abraham Maslow, hace casi ochenta años, dibujó una jerarquía de las necesidades humanas que, dejando aparte sus detractores, nos puede ayudar a visualizar una forma de conseguir una sana autoestima.

En el cuarto nivel, la satisfacción de las necesidades de autoestima nos conduce a los sentimientos de autoconfianza, fuerza, capacidad y suficiencia, de ser útiles y necesarios en el mundo.

Pero, la frustración de estas necesidades nos producen los sentimientos de inferioridad, de debilidad y de desamparo. Estos sentimientos a su vez dan paso a otros desánimos elementales u otras tendencias neuróticas o compensatorias.

Y ¿Cómo sé que tengo cubiertas las necesidades que favorecen mi estima propia? Son múltiples y personales, por supuesto. Sin embargo, haciendo un trabajo de síntesis, podríamos reducirlas a estas seis:

  1. Escucharme a mí mismo antes que a los demás. Dedicar tiempo para mí mismo. Por ejemplo, yo sé que necesito unas horas para mí y no lo hago, por no parecer egoísta a los demás.
  2. Cambiar la palabra juzgar por la de jugar. Juzga menos y juega más.
  3. Aceptar mis limitaciones y mis talentos.
  4. Aprender a decir no a los demás.
  5. Dejar de compararme con los demás. Cada uno de nosotros somos únicos e irremplazables.
  6. Valorar y celebrar los pequeños logros de la vida.

talentos personales

Cuando me escucho me tomo en consideración y me valoro produciendo este aumento de autoestima.

Aunque lo que suele suceder es que ante nosotros aparece el juez que vive de nuestra auto-exigencia y echa al traste todos los propósitos de buscar tiempo para mí, de salir antes del trabajo, de hacer deporte… Y, claro, ¿cómo acallar esa voz interna que nos impide conseguir nuestros objetivos? ¡Jugando! Se dice fácil, ¿verdad? Y ¿no te has parado a pensar que te tomas a ti mismo muy en serio? ¡Qué con tanto estrés y frustración vas a conseguir enfermar!

¿Cuándo fue la última vez que celebraste algo que habías conseguido? ¿Cuánto tiempo hace que lloraste por alguna pérdida?

Todos los días ganamos y perdemos algo y quizá no sea necesario llegar a los extremos, pero sentir lo que sentimos y que nuestro cuerpo actúe en consecuencia favorece mi escucha interior y me aleja de las enfermedades. Sentir no nos enferma, lo que nos lleva a los ambulatorios y los hospitales es sobresentir o infrasentir.

Como has visto, la autoestima no se encuentra ni en el ADN, ni en los genes. Se puede desarrollar. Así que ya puedes comenzar a creer en ti ahora mismo.

También piensa que, si mi autoestima tiene que ver con el amor que me doy a mí mismo, ¿de qué estará hecho ese amor? Yo creo que tiene que ver con nuestra esencia, ¿recuerdas? Porque me puedo autovalorar altamente y no estar conectado con mi esencia.

Cuando pienses en aumentar tu autoestima recuerda que esta se encuentra cerca de tu esencia, de quien tu eres. Y esta es la mejor garantía para encaminarte hacia tu Misión de Vida.

¿Para qué sirve tener clara tu misión de vida?

¿Te has preguntado alguna vez para qué has nacido? ¿Cuál es tu misión en la vida, tu sueño?

Seguro que si, y es una de la preguntas que nos solemos formular en la adolescencia y que vamos olvidando, bajo el peso de esas supuestas e impuestas responsabilidades, que nos acorralan ante el miedo del perder…

O quizá no te lo hayas preguntado nunca.

¿Para qué has nacido? ¿Te lo preguntas ahora mismo? ¿En estos últimos días, meses, años?

Quizá recuerdes cuantas puertas se te abrían cuando comenzabas al salir al mundo. Puertas y ventanas de posibilidades, de dudas, de incertidumbres.

Y cuántas se te iban cerrando (o cerrabas tú) porque tenías que elegir pronto lo que estudiar. Siempre decidir entre algo, entre Ciencias o Letras, diestro o zurdo, soltero o en pareja, o que te habían dicho que tenías que hacer y lo que querías realmente hacer.

mision de vida clara

Cuántas posibilidades se quedaron en el charco de las lágrimas no liberadas… Cuántos experimentos y ensayos de probables vidas, de diferentes personajes vividos hasta el final del acto, no fueron iluminados por el reflector de la experiencia…

Y, como dice una amiga, ¿por qué no aprender a escribir con las dos manos en lugar de con una? O ¿por qué no interpretar tantos roles como nos dé tiempo en nuestro comienzo de la andadura vital?

Esto que, en ocasiones, llamamos sueños se han ido, muchas veces, quedando enterrados en ataúdes de «normalidad» o de «adaptabilidad». Allí sepultado queda tu sueño.

Lo verdaderamente triste es que muchos de ellos tenían que ver con nuestro verdadero ser, con nuestra verdad más profunda, con nuestro destino, quizá.

Y no es lo mismo preguntarse para qué has nacido que por qué has nacido.

Esta última tiene multitud de respuestas, todas válidas, todas. Sobre todo, dependiendo del momento, claro está. Y pueden ser, y son, múltiples y variadas.

El para qué hemos nacido solo tiene una respuesta y no es variable, ni fluctúa con las idas y venidas de los valores mundanos.

Este objetivo tiene que ver con nuestro corazón, con nuestro espíritu y va más allá de que lo que mente razonable quiere abarcar.

Y no hay nada en este mundo que pueda modificarlo, ya que es algo de nuestra esencia, algo con lo que venimos al mundo, quizá algo de otras vidas para sanar ésta…

O quizá incluso no sea cierto lo que escribo y que ese «para qué» esté construido desde la infancia y sea lo que nos permite convertirnos en seres trascendentes.

O, para finalizar, que sea algo que nos catapulte al ser sublimes desde el momento que nuestro «para qué» se convierte en nuestra misión en la vida.

Creo que todos tenemos una misión, un para qué, y corresponde a nuestro trabajo interior el averiguarlo. Y cuando lo conseguimos todo, nuestro ser se hace pequeño por la grandeza de la Vida y se expande para conectarnos con el Todo, con la Conciencia de la Humanidad.

No es un camino fácil seguir nuestra misión y, al mismo tiempo, todo lo demás tiene poco significado, al haber encontrado nuestro para qué.

En definitiva, tener clara tu Misión de Vida te sirve, entre otras cosas,

  • para desarrollarte
  • para conocerte mejor
  • para ser quién tu eres
  • para tener mejores relaciones
  • para dedicarte a lo que amas
  • para compartir tus dones
  • incluso, para estás más feliz.

¿Qué tipo de objetivos personales puedo plantearme?

Ya sabemos que los objetivos personales son únicamente un pequeño paso que se establece en mi Visión Personal para poder alcanzar mi Misión de Vida. Pero, como he dicho, nos ayudan en el día a día, en el reconocimiento de nuestros esfuerzos y compromiso. Nos llena de orgullo el conseguirlos y nos permiten dar el siguiente paso con más autoestima y energía vital.

objetivos personales

Aquí unos ejemplos. Mira si te sientes identificado con alguno o algunos:

  • Encontrar el amor.
  • Adelgazar.
  • Eliminar 2 o 3 alimentos nocivos de la dieta.
  • Comer saludablemente.
  • Superar metas deportivas.
  • Disminuir el colesterol
  • Cocinar yo mismo.
  • Mejorar mi postura corporal.
  • Tener más ingresos.
  • No usar el teléfono móvil durante un día.
  • Ahorrar el 20 por ciento de la nomina
  • Trabajar en una empresa o por mi cuenta.
  • Superar el miedo escénico. Hablar enfrente de un auditorio de más de 30 personas.
  • Conocer a un extraño. Uno por dia/semana.
  • Desarrollar la escucha activa.
  • Organizar una tarde de juegos de mesa.
  • Aprender a hablar un idioma.
  • Aprender a tocar un instrumento musical.
  • Aprender contabilidad.
  • Aprender a bailar.
  • Acudir a un curso de interpretación.
  • Visitar un profesional de la ayuda para desarrollarse.
  • Amar incondicionalmente.
  • Casarse por amor.
  • Ser padre o madre.
  • Organizar un viaje espontáneo.
  • Hacer un posgrado o terminar la educación.
  • Tener una mejor relación con mis vecinos.
  • Ver a mis amigos con mayor frecuencia
  • Visitar otro continente.
  • Bañarse en dos océanos.
  • Quedarse dos meses en un país desconocido.
  • Ser espontáneo. No tener miedo de hacer el ridículo.
  • Ser más amable con mis padres:
  • Mudarme
  • Redecorar la casa.
  • Sacar el carnet de conducir.
  • Escribir un diario.
  • Practicar la meditación.

Como te darás cuenta, cualquiera de estos puede hacerte salir de tu zona de confort y aproximarte más a alcanzar tu Misión de Vida.

Ideas para lograr tus objetivos personales.

Existen muchas formas de conseguir tus metas personales, aunque yo diría que se pueden reducir a un par de ellas.

Por lo pronto te voy a presentar unas ideas que te sirvan de guía para que vayas avanzando en este propósito:

ideas lograr objetivos personales

  • Lo primero es que el objetivo tiene que ser realista. No te comprometas con un objetivo inalcanzable, aunque te entusiasme.
  • Y si, entusiasmaste con él. Llena tus pensamientos de emociones y sentimientos positivos cuando estés con él.
  • Compártelo con las personas que desees. así te sentirás mejor y te comprometerás más.
  • Ponle fecha de caducidad. No te eternices para conseguirlo. En ocasiones, es más importante el camino que llegar a la mete. El aprendizaje también exige en el recorrido.
  • Si se trata de más de uno, haz una lista con ellos y aplica lo anteriormente dicho.
  • Pregúntate siempre el “para qué” que hay de tras de cada objetivo. No solo el “por qué”, sino también las ganancias que tendrás al conseguirlo.
  • Establece objetivos más pequeños. Es decir, divide el objetivo en pequeños hitos que irás cumpliendo también en el tiempo.
  • Comprométete a hacer algo cada día para estar más cerca de la meta. saca el tiempo y responsabilízate de él. El día tiene 24 horas y tú eliges que hacer con ellas.
  • Celebra cada pequeño éxito. Date un premio cuando consigas éxito en tu camino. Tu inconsciente tiene que saber que te lo mereces.

Estos pequeños pasos, pueden llegar a convertirse en súper hábitos para desarrollar tu misión personal.

Si quieres más información sobre el desarrollo humano y el proyecto de vida, haz click aquí.

¿Cómo puedo saber si mi misión de vida está bien definida?

Te puedes hacer una serie de preguntas si tienes dudas sobre ello. No te las hagas todas porque entonces te vas a armar un buen lio. Escoge alguna que te parezca oportuna para ti o que tengas que ver contigo o, incluso, que te haga vibrar por dentro, posiblemente la que te de miedo formular. Y siente a ver qué sucede.

  • Si supieras que no puedes fallar, ¿qué querrías conseguir?
  • ¿A qué te dedicarías si tuvieras todo el dinero del mundo?
  • Si supieras que hagas lo que hagas vas a tener la aceptación de todo el mundo, ¿a qué dedicarías tu vida?
  • ¿Estás haciendo lo que amas? No solo ama lo que haces, no. La mejor prueba de que lo estás haciendo bien es lo anterior.
  • ¿De qué manera puedes impactar en el mundo o en tu propia vida de manera positiva?
  • ¿Cómo quieres que te recuerden tus amigos, tu familia, tus compañeros de trabajo?
  • ¿Qué frase pondrías en tu epitafio?
  • ¿Qué pondrías en tu ultima carta si la escribieras?
  • ¿Qué estarías haciendo ahora si tuvieras más de 100 años?

Estas preguntas y ejercicios marcarán tu camino con seguridad.

De todas formas, si se lo preguntas a tu corazón, a tu ser interior, a tu alma, ¿Qué te diría en este momento?

Beneficios de tener una misión clara en la vida.

Solo 1 de cada 8 trabajadores está contento con su trabajo. Están desconectados emocionalmente de su labor profesional y eso repercute a todos los niveles, tanto laborales como familiares, más privados.

Al encontrar claramente la misión de su vida, las personas entran de lleno en algo parecido a la felicidad, ya que, alinean sus diferentes partes: Mente, cuerpo, emociones y espíritu.

beneficios mision de vida

Los efectos que en el cerebro produce este movimiento, es la descarga de dopamina (la que procura el sentido del placer) y serotonina (el antidepresivo natural) en el cuerpo.

Aún así, si comienzas la búsqueda, la mente ya comienza a enfocarse hacia un objetivo a conseguir en un corto o mediano plazo.

En ese momento los mecanismos cerebrales se activan para que empiece a cambiar tu visión de la realidad.

Las relaciones con los demás, compañeros de trabajo o familiares y amigos, ya son más satisfactorias porque la búsqueda te lleva a sentirte feliz.

Finalmente, y por consecuencia, aumenta la productividad: mejores relaciones con la tarea y con los compañeros.

Al igual que en el ámbito privado, ya que tu vida comienza a tener sentido.

En resumen, tener clara tu misión de vida te ayuda a:

  • Tomar decisiones de una forma alineada con tu camino en la vida. Sabes los que quieres hacer y descartas lo demás que no contribuye a tu felicidad.
  • Saber lo que necesitas para seguir avanzando: los aprendizajes, los estudios, las experiencias, las personas con las que quieres caminar ese trayecto.
  • Actuar con coherencia: Te podrás desviar en alguna ocasión de tu rumbo, sin embargo, ese sentimiento interno de coherencia, esa alineación te volverá a hacer tomar el rumbo.
  • Vivir con más entusiasmo. Recarga continuamente tus pilas, tu motor interno. Al conocer tu misión y conectarte con ella, te conectas con ti mismo, en tu interior más profundo y eso genera una carga de vitalidad inmensa: ¡Estás conectado con la Vida!
  • Conocer a las personas que te pueden acompañar en el viaje. Ejercerás una especie de atracción natural sobre ellas y podréis crecer juntos.
  • Construir y fortalecer tu carácter. Cuando tienes clara tu misión, te conviertes en una persona que se conecta con la fuente de la fuerza interior. Y, claro, superando los obstáculos que la vida te va a poner para que sigas creciendo.
  • A ser consistente y firme, más resiliente, en los momentos de cambio y de incertidumbre.
  • Vivir en paz contigo mismo. Se produce un sentimiento de satisfacción interno que nos lleva sentir una tranquilidad ya que todo tiene sentido cuando estás conectado con tu misión de vida, ya que sientes que estás haciendo lo que es correcto.
  • Ganar en confianza y autoestima. Lo que produce que te conviertas en una persona atractiva. Cuando comunicas total confianza en ti mismo y en tus valores, y todo lo demás pasa a segundo plano, te evitará volver a sentirte necesitado y desesperado por la aprobación del resto, lo que a su vez aumenta tu atractivo.
  • Ganar en tu comunicación. Tu forma de comunicar a los demás será clara y sin titubeos. Esto te creará amigos y quizá algún que otro que no lo quiera ser. Es el precio: querer contentar a todos es el comienzo de una vida de fracaso.
  • Tener las claves del éxito Las personas más exitosas del mundo siempre comenzaron con una visión de lo que querían llegar a ser y de cuál era su misión en la vida. Hoy lo serás tú.
  • Invertir tus días en cosas que tienen valor. Al tener tu misión clara, ya no desperdiciarás tus días en actividades carentes de sentido, porque ya te has comprometido con algo más importante y significativo en lo que invertir tu energía y tu tiempo.
  • Aumenta tu efectividad. Sin dudarlo, al tener claro lo que quieres lograr puedes establecer un claro panorama de las acciones a realizar para cumplir tu misión.
  • Estar conectado con la fuente más grande de motivación, compromiso y perseverancia. Al tratarse de una misión que tiene su conexión espiritual, te dará fuerza para tener perseverancia, disciplina y compromiso.

Ahora dedícate a buscar y encontrar tu Misión de Vida, la Misión de uno mismo.

¿Crees que esto es para unos pocos elegidos que están satisfechos en su vida y con su trabajo? No. Esto es también para ti. Para ti que estás estancado en un momento vital o con tu profesión actual, y que sueñas en secreto con un golpe de timón que te lleve por otros mares.

Yo te invito a que lo hagas, a que te pongas a como averiguar tu misión en la vida y también te puedo acompañar si lo deseas. Ponte en contacto conmigo aquí.

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